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El gigantesco plan para salvar la Antártica que ni los científicos están de acuerdo en hacer

Cuando pensamos en el calentamiento global, una de las imágenes que frecuentemente se viene a la cabeza es el deshielo de los glaciares de la Antártida.

Un grupo de científicos del Instituto de Investigación de Efectos Climáticos de Potsdam, en Alemania concluyeron que una solución es espolvorear millones de toneladas de nieve artificial sobre la Antártida.

Según los investigadores, la solución es sacar trillones de litros de agua del mar, desalinizarlos y rociarlos en las bajas temperaturas del cielo Antártico para transformarlos en nieve.

Por medio de aquel método sería posible disminuir la velocidad del deshielo y, por lo tanto, retrasar el amenazante aumento del nivel del mar. Sin embargo, ni los científicos están de acuerdo en que se haga, según señala Playground.

“Hacerlo sería terrible porque significaría que podríamos dañar seriamente el oeste de la Antártida… La cuestión es que nos enfrentamos a un dilema… la capa de hielo de la Antártida occidental se ha desestabilizado. Ahora ha sucedido debido al aumento de la temperatura del agua de los océanos. El hielo del fondo se ha desecho, provocando la desestabilización, y ahora descargará todo su hielo al océano y elevará el nivel del mar más de tres metros, tres metros y medio a lo largo del próximo siglo”,  reveló profesor Anders Levermann, director del estudio, en declaraciones a Forbes.

De acuerdo a las simulaciones del estudio, se demostró que añadiendo hasta 10 metros de hielo al año durante 10 años -o lo que es lo mismo: 7.400 gigatoneladas- se podría estabilizar la zona.

Sin embargo, existen algunos contratiempos, como por ejemplo, que el agua del océano debería elevarse al menos 640 metros para alcanzar la cima de la capa de hielo por lo que hacerlo supondría un esfuerzo sin precedentes para la humanidad.

Pero eso no es todo, el gasto energético requeriría de 12.000 aerogeneradores de alta potencia para poder a llevar a cabo los procesos, in mencionar la construcción que alteraría considerablemente los ecosistemas marinos y costeros allí presentes.

“Me opongo firmemente a la geoingeniería en una escala amplia… Puede que la gente llame geoingeniería a lo que proponemos en nuestro estudio, pero diría que no se trata de esto, porque no quiero interferir en ningún sistema dinámico (como patrones climáticos) porque no entendemos del todo estos sistemas dinámicos”, Levermann.

Foto: Shutterstock