Un aberrante delito de abuso sexual que tuvo como víctima a una niña de 11 años comenzó a debatirse ayer a puertas cerradas en ámbitos de la Cámara Penal Nº 3.
En un debate llevado a cabo de manera unipersonal por la jueza Patricia Olmi, se juzga al propietario de un kiosco de un barrio de la zona sur de apellido Llampa, que habría aprovechado que la niña era enviada a comprar a su comercio para abusar de ella y en varias ocasiones la trasladó a un hotel alojamiento donde la tocaba en sus partes íntimas y la instaba a que le practique sexo oral.El sujeto responde por el delito de «abuso sexual gravemente ultrajante” y los hechos habrían ocurrido entre septiembre de 2012 y agosto de 2015.
Ayer el sospechoso se negó a prestar su declaración, pero sí brindó su testimonio la madre de la presunta víctima, quien ratificó lo que oportunamente denunció.
Fuentes judiciales indicaron que en el día de la fecha se realizarán los alegatos de las partes, en el último tramo del debate.








