En un extensa jornada de debates ayer en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal, comenzó el juicio contra César Rodríguez (38), «El Bomberman” santamariano acusado de asesinar a su suegra y a un remisero con un artefacto explosivo que colocó en un automóvil de la casa de la víctima.
En la primera jornada, el acusado decidió hacer uso de su facultad y declaró ante los jueces y negó el hecho por el cual está acusado.
Además desfilaron 11 testigos,  de los cuales un ingeniero propuesto por la empresa Farallón Negro en la que se desempeñaba como empleado Rodríguez señaló que las medidas de seguridad eran las adecuadas y que del predio de la mina no había forma de sacar el producto con el que armó el explosivo y mató a ambas víctimas.

César Rodríguez, bomberman, César Rodríguez bomberman
César Rodríguez, bomberman, César Rodríguez bomberman

El acusado está imputado por el delito por doble homicidio agravado por ensañamiento y alevosía.
Respecto de su declaración, el «Bomberman” se deslindó de la culpa y señaló a un supuesto curandero de apellido Richard, al cual le habría transmitido sus conocimientos sobre el armado de explosivos.
Además los otros testigos remarcaron la relación frustrada que tenía con su suegra y la hija de ésta, con quien al momento del hecho habría roto la relación.

El hecho

Según el hecho, el 26 de septiembre de 2013 María Justina Flores, de 65 años, salió de su domicilio ubicado en un barrio del departamento Santa María para abordar un remís. El coche estaba al mando de Nery Ángel Santos, de 26 años.
Repentinamente, una impresionante explosión proveniente de un auto les arrebató la vida y sus restos debieron ser recogidos en varias partes, ya que fueron descuartizados.
Los pesquisas llegaron hasta Rodríguez, que en ese momento era chofer transportista de la mina Farallón Negro.