
El paro universitario en Catamarca tendrá esta semana una nueva jornada de protesta con una medida de fuerza de 48 horas prevista para el jueves 27 y viernes 28 de agosto. La convocatoria fue realizada por la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) en el marco del conflicto que mantienen los gremios con el Gobierno nacional por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, y podría repercutir en la actividad académica de la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA).
La protesta llega después de una audiencia judicial vinculada con la aplicación de la ley y en medio de fuertes cuestionamientos sindicales hacia la postura adoptada por el Gobierno nacional. Desde la Federación de Docentes de la UBA (FEDUBA) consideraron que durante esa instancia se buscó extender los tiempos de resolución del conflicto, una situación que llevó a los gremios a mantener, por ahora, la convocatoria al paro. La definición, sin embargo, todavía podría sufrir modificaciones después de la reunión del frente sindical universitario.
Para la UNCA, el escenario vuelve a plantear un problema que excede la organización de dos jornadas académicas. La adhesión al paro dependerá de cada docente, por lo que la medida nacional no implica necesariamente la suspensión total de clases, exámenes o actividades. Los estudiantes deberán consultar con sus respectivas cátedras y facultades para conocer qué ocurrirá durante los días de protesta.
Paro universitario en Catamarca: otra semana marcada por la incertidumbre
La situación también adquiere relevancia por el antecedente reciente planteado por el rector de la UNCA, Oscar Arellano, quien había pedido cautela antes de avanzar con una quinta marcha federal y señalado que las próximas instancias de negociación podían resultar determinantes. En aquella oportunidad, Arellano había marcado como fechas clave la reunión paritaria del 1 de septiembre y el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) previsto para el 4 de septiembre.
El rector también había señalado un reclamo concreto respecto del financiamiento universitario: según explicó, durante junio se había acordado un aumento salarial del 21,3% y un 20% para gastos de funcionamiento, pero ese 20% no había llegado a las universidades. El dato resulta especialmente relevante para comprender por qué el conflicto continúa y por qué la discusión no se limita exclusivamente a los salarios docentes.
A esto se suma el impacto que la incertidumbre genera sobre otros sectores de la comunidad universitaria. Arellano había advertido sobre las consecuencias de los paros en las familias y mencionado una fuerte caída en las inscripciones al jardín de la UNCA: de 150 aspirantes el año pasado a 90 este año, una reducción que vinculó con la incertidumbre generada por el conflicto universitario. Se trata de un dato puntual aportado por la propia autoridad universitaria y que muestra que las consecuencias del escenario exceden las aulas.
En este contexto, la nueva medida de fuerza vuelve a colocar a la Universidad Nacional de Catamarca frente a un escenario de funcionamiento condicionado por decisiones tomadas en el ámbito nacional. No obstante, el material disponible no permite atribuir al Gobierno de Catamarca o al gobernador Raúl Jalil la responsabilidad por el conflicto, ya que los reclamos expuestos por los gremios están dirigidos al Gobierno nacional y vinculados con la Ley de Financiamiento Universitario.
El punto político para Catamarca pasa entonces por cómo la UNCA atraviesa un conflicto que se prolonga y que combina reclamos salariales, fondos de funcionamiento, medidas de fuerza y una disputa judicial. Mientras los gremios sostienen la protesta y aguardan nuevas definiciones, las autoridades universitarias deben administrar el impacto sobre docentes, estudiantes y familias. Por ahora, el paro del jueves y viernes continúa convocado, aunque la reunión del frente sindical podría introducir cambios en el plan de lucha.
La incertidumbre, de todos modos, no tiene una fecha inmediata de resolución. Después del paro previsto para esta semana, el calendario universitario tendrá nuevas instancias de negociación durante septiembre, precisamente las fechas que Arellano había señalado como determinantes para evaluar los próximos pasos. Así, el paro universitario en Catamarca vuelve a convertirse en una señal de un conflicto que permanece abierto, con la UNCA condicionada por una disputa nacional cuyo desenlace todavía depende de las negociaciones y de las decisiones judiciales pendientes.
Fuente: El Aconquija










