Uno de los barrios que está ubicado a la vera de la ruta 64 y en cercanías del cauce principal del río de la localidad de Bañado de Ovanta estaría siendo objeto de un desmantelamiento.
Este proceso, según trascendió por testimonios y quejas de vecinos santarroseños, supuestamente fue ordenado por autoridades municipales y ejecutado por empleados de la misma comuna.
Miguel Leguizamón, vecino de la localidad, aseguró que desde la intendencia a cargo de Elpidio Guaraz se dio la instrucción de ingresar a los domicilios y desmantelarlos en parte.

En algunos casos se sacaron las griferías, cañerías e incluso las tejas de las viviendas, aunque no está claro con qué objetivo.
Además, según aseguró Leguizamón, el Intendente tendría en vista una próxima demolición de los domicilios que cayeron en desuso como consecuencia de la cercanía al río y la posibilidad de inundarse ante crecidas. Para este trabajo se usaría maquinaria alquilada por el municipio.
Estas viviendas no lograron ser habitadas por completo ya que, tras una de las fuertes crecientes que azotaron la localidad, se comprobó que el emplazamiento era una zona inundable.
Con respecto a las partes, Leguizamón aseguró que se ha denunciado -aunque sólo de manera informal- que las tejas de los domicilios están siendo vendidas en forma particular a un precio de veinte pesos por unidad.
Por el momento no se han radicado denuncias por estos hechos y los vecinos estarían a la espera de una respuesta por parte de las autoridades políticas tanto a nivel ejecutivo como parlamentario.








