Las repercusiones no se hicieron esperar tras la agresión sufrida por un camarógrafo y su hijo a manos de policías de comisaría Séptima dentro de dicho edificio.
El secretario de Seguridad y el jefe de Policía manifestaron que se iniciaron las investigaciones pertinentes y remarcaron que no tienen intención de «tapar a nadie”. Además, se logró recuperar la filmación que había sido borrada durante el secuestro de la cámara y en ella se muestra que no hubo agresión de parte de Luna.
Marcelo Luna, el trabajador de prensa agredido, brindó una conferencia de prensa donde volvió a contar la violencia del procedimiento en el que arrestaron a su hijo y las doce horas que estuvieron privados de su libertad. Adentro del calabozo de la comisaría Séptima, los otros arrestados le contaron que, de no ser por su presencia, su hijo podría haber sido apremiado severamente.
«A mi hijo le dijeron ‘te salvaste porque viniste con tu papá, sino te iban a hacer la bananita’. Según me contaron, la bananita consiste en que te esposan con las manos para atrás y te ponen los pies por adentro, desnudo y te sacan al aire libre y te tiran ahí en el patio”, expresó Luna.
Luna realizó la denuncia por el maltrato sufrido y el daño a su elemento de trabajo, pero los uniformados, como es costumbre policial, anticiparon una denuncia primero, acusando agresiones y amenazas.
Si bien la filmación del procedimiento había sido borrada, con un software especial se logró recuperar el archivo y éste fue publicado en la tarde de ayer.
El video
En el video, cuya primera parte no tiene audio, se puede ver el amplio despliegue policial para aprehender a un joven de 18 años «en actitud sospechosa”.
No se observan agresiones de parte de Luna ni de los efectivos, aunque según la declaración del damnificado ocurrieron durante su detención dentro de la comisaría. Al momento de ser trasladado, se aclara que forcejean para romperle el visor.
El camarógrafo explica que al bajar del móvil lo hicieron entrar primero a la comisaría para que no pudiera registrar cómo detrás suyo le pegaban a su hijo.
Una de las personas que lo traslada le insiste para que deje de filmar y le expresa claramente: «Guardá eso, va a ser peor, no te voy a decir otra más”. Luego su hijo es insultado.
Declaraciones oficiales
Las voces oficiales intentaron poner paños fríos a la situación y pidieron esperar resultados de sus investigaciones. El secretario de Seguridad Democrática Marcos Denett expresó que «ya es materia de sumario administrativo y a su vez hay denuncias penales encontradas”. «Hemos bajado línea con el jefe de Policía para que se respete dentro del margen del debido proceso la libertad de prensa”,añadió.
«En la medida que resulten responsabilidades, no vamos a cubrir absolutamente a nadie: si hay apremios ilegales, hay cámaras e informes médicos que determinan la entrada y salida de la comisaría”, concluyó.
Por otra parte, el jefe de Policía Julio César Gutiérrez indicó que, según las actuaciones de sus pares, se cumplimentó el procedimiento de forma correcta y atribuyó la trascendencia del hecho a que «es un compañero de ustedes”.
«Las cámaras de la comisaría funcionan en su normalidad, estamos haciendo bajar los videos para ponerlos a disposición de la Justicia interviniente. No tapamos a nadie, nos gustaría que se investigue como se tiene que hacer. Dejemos que las actuaciones determinen las responsabilidades de uno y otro”.
En este sentido, es importante remarcar que en una causa de 2003, el exsecretario de Seguridad Juan Pablo Morales denunció a la guardia de la misma comisaría por apagar dichas cámaras durante la detención de un joven.
La fiscalía de Instrucción Nº 7, a cargo de Miguel Mauvecín, se encuentra a cargo de la investigación penal.
Pachao
Quien también mostró su indignación por lo sucedido fue Alejandro Pachao, padre del fallecido Diego Iván Pachao. El hombre recordó que se trata de la misma comisaría que le quitó la vida a su hijo tras golpearlo dentro del edificio policial. Además, recriminó que los funcionarios judiciales minimizan la gravedad de los hechos, colaborando a la impunidad en el maltrato.








