El mal momento que le tocó vivir a la familia Torres duró aproximadamente unos 15 minutos, pero parecieron una eternidad.
En la tarde del domingo fueron asaltados por al menos tres personas con armas de fuego, quienes los golpearon, amenazaron y los dejaron maniatados y encerrados en un baño, en el domicilio que alquilan en avenida Belgrano al 142.
Afortunadamente, la Policía realizó un amplio despliegue operativo y logró aprehender a tres, quienes contarían con antecedentes penales. Ahora, los Torres piden a la Justicia que bajo ningún aspecto recuperen la libertad mientras estén siendo investigados.
El Esquiú.com dialogó con Víctor Torres (50) y su familia, quienes revivieron el violento episodio de inseguridad que les tocó pasar.
Una de sus hijas, de 20 años, detalló que «eran las 7 menos 20, justo había mirado la hora porque tenía que irme a la iglesia”.
La jovencita abrió la puerta y recordó que olvidó su celular, pero allí fue abordada por tres personas.
«Entraron armados y encapuchados, nos dijeron que nos tiremos todos al piso; yo no reaccionaba. Mis hermanitas salieron corriendo a una habitación y comenzaron a gritar y llorar”, explicó la hija de Torres, quien recibió cuatro puntos de sutura por un culatazo y además una lesión en un dedo por una mordedura.
En el domicilio estaban Torres y tres hijas de 20, 11 y siete años. Un cuarto hijo, de 22, estaba en un departamento al fondo de la propiedad y no escuchó lo que pasaba.
 Víctor Torres contó que él estaba durmiendo y al oír el llanto de sus hijas intentó salir de su habitación, pero le cerraron la puerta. «No me tocaron a mí, buscaron una plata que no existía; venían con información equivocada”, dijo.
«Yo tenía 4.500 pesos en el pantalón, les di eso y un anillo de oro que tenía. De ahí nos robaron la recaudación de un negocio que tenemos con mi hermano, de 15.000 pesos. Al marido de mi hija le llevaron otros 4 mil, que era de sus bonos de fin de año”, expresó.
Torres tiene una mueblería en el centro y otro negocio en Valle Viejo, pero además se dedica a gestionar tours de compras en Buenos Aires y a la entrega de encomiendas.
«Deben haber pensado que los colectivos que usamos son míos, pero yo todo lo contrato; sólo hago las gestiones. Nosotros vivimos bien porque en la casa toda la familia aporta, todos ponemos para el alquiler, todos somos mano de obra, acá no tenemos empleados”, señaló.
Además de los daños psicológicos para toda su familia, Torres indicó que el perjuicio a su trabajo fue importante, ya que se llevaron cinco teléfonos celulares de él y sus hijos con los que trabajaban.
«Es una situación que no te la olvidas nunca más, sus miradas, las amenazas, todo”, indicó la hija de Torres. «Ellos no querían que los mire a la cara”, manifestó.
«Con el arma uno me golpeó acá (se señala a un lado de la frente) al ingresar, les quiso apuntar a mis hermanitas por salir corriendo y yo me interpuse. Me pegó una cachetada y me tiró al piso. Me levanté y lo comencé a golpear, pero me agarró la mano y me mordió el dedo. Me acordé de mi hermano que estaba al fondo y de la sala velatoria que tenía gente, entonces quise salir al patio y gritar, pero me alcanzó antes de la puerta y me volvió a golpear”, relató la hija mayor de Torres. La joven fue arrastrada hacia el baño y todos fueron encerrados.
Los Torres son cristianos devotos. La hija de Torres le recriminó su accionar a uno de los malvivientes y eso lo hizo enojar.
«Abrió el cargador y me mostró que tenía balas para amedrentarnos”, expresó.
Para maniatarlos, utilizaron una camisa, cordones de zapatillas y una hamaca paraguaya. Cuando se fueron de la vivienda, robándose la moto Honda CG en la que fueron capturados luego, los Torres buscaron ayuda.
«Cuando sentimos que no había más ruidos, ayudamos a mi hija a salir por el ventiluz, fue a hablarlo a mi hijo y él tiró la puerta del baño”, contó Torres.
En este punto, agradeció que el chico no haya estado presente antes, por temor a que quiera enfrentarse a los asaltantes.
«Cuando salimos a la calle, la Policía ya estaba al tanto, pero no lograban dar con el domicilio; en cuestión de minutos tenían detenidos. Algún vecino u otra persona vio movimientos raros o a los encapuchados y les avisó”, dijo Torres.
Efectivamente, dos fueron detenidos en Rivadavia y Rojas, tras abandonar la moto robada e intentar huir por los techos.
Un tercer sujeto fue detenido en un Fiat Duna blanco, a la vuelta de la casa asaltada.
Merodeadores
Torres dijo que en los días previos había visto al automóvil estacionado frente a su domicilio, como así también a personas extrañas en actitud sospechosa.
«Venían estudiando los movimientos de la casa desde hace rato. Sabían a qué me dedicaba, no fue improvisado”, indicó el damnificado.
Los malvivientes habrían aprovechado la concurrencia habitual de la sala velatoria que se encuentra en la esquina frente al domicilio para camuflarse entre los dolientes y espiarlos sin ser individualizados, según sospechan.
«Estamos muy agradecidos con la Policía. La verdad es que trabajaron muy bien, los que estuvieron de un primer momento y también la división Investigaciones”, dijo Torres.
Los trabajos de huellas digitales y levantamiento de pruebas en el domicilio se extendieron hasta cerca de las 4 de la mañana.
«Dicen que son gente con antecedentes. Pedimos que se haga justicia y que el señor fiscal y el juez de Garantías tomen cartas en el asunto. Por favor, no esperen a que haya una familia muerta o a otros les pase lo mismo con estos tipos para actuar”, señalaron.
robo-catamarca-policiales-catamarca«La Policía los capturó, levantó sus huellas en mi casa, encontraron las cosas robadas, tienen todos los elementos. Nosotros los podemos reconocer. La última palabra es de la Justicia. Mis hijas no pueden dormir y vamos a tener que buscarles un psicólogo”, concluyó Torres.
Los detenidos, dos de apellido Pérez (24 y 25) y uno de apellido Nieva (25), fueron imputados por la fiscalía en feria, a cargo de Miguel Mauvecín, por el delito de robo en poblado y en banda doblemente agravado y lesiones.

«Les tuvimos que leer la noticia en el diario”

 

Las hijas de Torres, de siete y 11 años, quedaron shockeadas tras lo ocurrido. El hombre contó a este medio que no paraban de llorar y no durmieron en toda la noche.
«Tuvimos que leerles la noticia de su diario para que se calmaran, les explicamos que lo malo ya había pasado y que por suerte la Policía ya los había detenido y metido presos”, expresó.
En la publicación matinal de El Esquiú.com figuraban las imágenes de la motocicleta recuperada y una notebook, con las cuales lograron calmar a las pequeñas víctimas.
De todos modos, Torres señaló que buscarán asistencia psicológica para las niñas.
catamarca digital
Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.