Carlos Alberto Acosta (43), que era intensamente buscado por la Justicia a nivel provincial e interprovincial tras haberle efectuado dos disparos con arma de fuego a su exmujer -que se encuentra internada tras la agresión-, fue encontrado sin vida ayer alrededor de las 4 de la tarde en el ingreso de la localidad de Londres, en el departamento Belén. El hombre se quitó la vida descerrajándose un disparo en la cabeza.
Fuentes oficiales informaron que trabajadores del campo que se encontraban en la zona reuniendo animales fueron quienes hicieron el macabro hallazgo, e inmediatamente dieron aviso a la comisaría de Londres, desde donde se dio intervención al fiscal de Instrucción de Tercera Circunscripción Judicial, Jorge Flores.
El fiscal se hizo presente en el lugar donde se encontró el cadáver minutos después de las 16 en compañía del médico forense, quien determinó que la muerte del hombre se produjo por un disparo que él mismo se efectuó en la sien izquierda.
De acuerdo a lo que se informó, el hombre dejó su automóvil entrando por un callejón secundario cercano a la entrada de la localidad, e ingresó por la parte trasera de una finca, caminando aproximadamente 60 metros antes de efectuar el disparo.
Al haberse encontrado el arma en su mano derecha, la investigación -de manera inmediata resolvió- que se trató de un suicidio.
Deceso
Con respecto a la hora del deceso, fuentes ligadas a la investigación dijeron que el mismo se habría producido pocas horas después del ataque a la mujer, sucedido a las 6.30 del viernes en el domicilio que habita, en el barrio San José, lo que se pudo determinar por la rigidez cadavérica que presentaba el cuerpo.
El forense que trabajó en el lugar indicó que el horario de la muerte estaría comprendido entre las 8 y media y las 9 de la mañana del viernes.
Cinco disparos
Según se dio a conocer por fuentes judiciales ligadas a la causa, los hijos de la pareja ya están recibiendo asistencia psicológica, puesto que no sólo presenciaron el momento en que su padre efectuó los disparos a su progenitora, sino que ellos intervinieron para que no le quite la vida.
Según se informó, el más grande de los hijos, de 14 años, golpeó a su padre con un palo en la espalda para impedir que continúe disparándole a la mujer, mientras el más chico, de 11, lo tomaba de las piernas.
En total, Acosta efectuó cinco disparos en el interior del domicilio y, debido a la intervención de los niños, sólo dos impactaron contra la víctima.








