La última vez que River y Boca se enfrentaron en una instancia definitiva de la Copa Libertadores, Javier Mascherano tenía 20 años recién cumplidos y era titular en el Millonario. Todavía tiene atragantada aquella eliminación por penales en las semifinales, en un estadio Monumental que pasó de la angustia a la locura con el gol agónico de Cristian Nasuti, y de la euforia a la tristeza después de los penales que clasificaron a los xeneizes.
Una década después, erigido en símbolo del seleccionado argentino y consolidado en la titularidad de uno de los equipos más poderosos y ganadores del mundo, Mascherano todavía recuerda aquellas batallas superclásicas. Y no tiene dudas de que un River-Boca es más apasionante que un Barcelona-Real Madrid.
«¡Por supuesto que voy a ver los tres clásicos!», le afirmó Mascherano a la agencia DPA tras la victoria de Barcelona sobre Paris Saint-Germain (PSG) en los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Protagonista ahora de clásicos ante La Casa Blanca, el Jefe dice que los Boca-River de mayo «serán igual, pero más apasionados, porque nosotros somos más apasionados».
El referente del seleccionado argentino destacó además el gran futuro de Matías Kranevitter y Andrés Cubas, dos jóvenes mediocampistas centrales que brillan en River y Boca, respectivamente. «Los dos son pibes con presente, pero, sobre todo, con mucho futuro. Lástima de las lesiones de Cubas», evaluó Mascherano.








