¿Viaje al pasado o escala en el presente? La cobertura del primer Superclásico de la era profesional, en 1931, tiene una pasmosa actualidad.

El artículo tiene una actualidad espantosa. Pero se publicó en El Gráfico en 1931. Fue el primer Boca-River del profesionalismo. El título no dejaba margen para la interpretación:

El copete resumía: «El público aficionado, un poco por su culpa y mucho sin tenerla, es al fin y al cabo la víctima propiciatoria del ambiente irregular y desagradable en que se desarrolla el fútbol. Diversas apreciaciones respecto a la suspensión del match del domingo».

Este es un extracto con los fragmentos más importantes de aquella crónica, publicada en la edición 637 de El Gráfico, el 26 de septiembre de 1931.

El clásico entre Boca y River defraudó a los espectadores

Muchos aficionados, ansiosos por no perder el plato fuerte que les ofrecía el clásico match ente Boca Juniors y River Plate, los tradicionales adversarios de la Boca y protagonistas del actual certamen de profesionales, fueron desde las 10 al field de Brandsen y Del Crucero, para tomar cómoda ubicación. El objeto del adelanto no era otro que ése, que no era posible suponer que lo constituía el deseo de sacarle el jugo a los cincuenta, viendo también los matches preliminares. Todo el interés radicaba en el partido principal y de ahí la molestia de la larga espera. Sin embargo, ese público estoico que arrostra cuanto obstáculo o contrariedad que se le presenta, con tal de satisfacer sus deseos, se vio defraudado, por cuanto de un espectáculo que se le prometía de hora y media, sólo presenció 25 minutos, sin que se le devolviera íntegramente o en parte proporcional el importe que abonó para ver un match entero.

¿Cuál fue la causa que motivara esta anormalidad de la que, a la postre, vino a resultar víctima el público? 

He aquí una pregunta cuya respuesta nos será dada por todos en la misma forma, ni aun por aquellos que presenciaron el cotejo. Y hasta nos atreveríamos a decir que la mayoría atribuirá la culpabilidad principal al referee que pública y notoriamente es otra víctima propiciatoria del ambiente en que actualmente, y desde hace años, se desenvuelve el fútbol.

Queda dicho con lo que antecede que, a nuestro juicio el culpable casi exclusivo de estas anormalidades es el ambiente creado por la falta de tacto y energía de los directores del deporte. Los desmanes de los hinchas son amparados por los dirigentes. Los actos de indiscriplina y falta de respeto a la autoridad de los referees, son también protegidos por los dirigentes, y de la impunidad y aliento al pequeño núcleo primero y al más grande después, de los espectadores y players incorrectos, ha nacido el ambiente de desagrado, de acritud, de intolerancia y desborde de apasionamiento, que hace crisis a cada momento en los fields y determina la irregularidad en la marcha del fútbol, de la que todos se quejan, pero sin que nadie se sienta culpable ni piense en la necesidad de corregirla con espiritu sano y amplia visión de las cosas.

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Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.