TINOGASTA- El incremento constante en los artículos de primera necesidad viene generando una baja en el consumo, y la gente que ve perder su poder adquisitivo manifiesta su impotencia porque el dinero cada vez alcanza menos. «Se compra hasta donde alcanza», respondió escuetamente una eventual cliente en la verdulería.
Sin embargo, los comerciantes de carnes y pan manifiestan que han mantenido sus precios a pesar de todas las alzas que hubo en el combustible, que desde diciembre a la fecha ha trepado un 31 por ciento y que esto en el caso de localidades como Tinogasta termina impactando en el consumidor final, porque se encarece sin excepción el pago del flete. «Ha bajado el consumo y aumenta la oferta, eso hace que nuestros precios se puedan mantener. Puede haber un aumento en junio producto de los ‘firlot’ que se los largó al campo y la cadena de engorde (en Córdoba), pero no es porque falte la hacienda», dijo uno de los comerciantes del rubro carne del medio, Víctor Barrionuevo, a la prensa.
Igualmente sostuvo que «con respecto al año pasado hay un 35 a un 40 por ciento menos de consumo que igual época del año pasado», lo que hace que la gente lleve lo que le alcanza, y pocas veces es el kilo de carne, sino medio kilo o 700 gramos, según alcance. Los cortes de carnes varían, pero los blandos cuestan más de 100 pesos el kilo.
Con el pan sucede una situación similar, donde todos los incrementos de insumos y de combustible inclusive los estuvo absorbiendo el elaborador de pan. Si bien desde diciembre el precio del kilo de pan se mantiene en 25 pesos (hay variación, según las panaderías), no descartan aumentos. José Rubio es uno de los comerciantes del rubro más reconocidos, y dijo que «por ahora no se aumentará. La harina hace rato que viene aumentando, pero estoy absorbiendo los aumentos. El pan desde diciembre que no sube, pero si aplico el 10 por ciento que es lo que subió el combustible ahora tengo que llegar a 30 pesos y no puedo subir tanto», dijo Rubio.
Con el pan, la verdura y la carne ocurre que la gente compra de acuerdo con el dinero disponible que tenga y se lo estira para que alcance para todo. Es así que es habitual escuchar que se compran milanesas, zanahorias o la fruta por unidades no por kilo.










