Una mujer fue salvajemente golpeada por su expareja el domingo, pese a que él tiene una orden de restricción que le impide acercarse y trece denuncias en contra. Si bien logró que lo arresten, teme por su vida si él recupera la libertad rápidamente.
El hecho de violencia ocurrió el domingo alrededor de las 21.30 en el barrio Parque Norte, cuando el sujeto, de apellido Romero, se hizo presente en el domicilio de la denunciante. Ella se encontraba en una reunión de cumpleaños de una amiga, que se realizaba en la casa de un vecino.

Mujer Golpeada, Violencia de Genero
Mujer Golpeada, Violencia de Genero

“Él no me deja hacer mi vida, me avisaron que andaba por mi casa y yo me quise ir para otro lado, vino a hacerse el malo con el dueño de casa. Yo no lo dejé y me pegó una piña en la boca, otra en la nariz y una patada en la pierna. Me tuvieron que llevar al hospital San Juan (Bautista) y la denuncia me la tomaron el lunes a la mañana”, contó la víctima en diálogo con El Esquiú.com.
“Ya te dije que no te quería ver con nadie”, le habría dicho el sujeto. “No quiere que lleve a los hijos a ningún lado, no hay forma de que entienda que la relación se terminó, que la vida sigue, siempre me terminaba pegando por algo”.
La mujer explicó que estuvo en pareja con Romero durante 5 años y tuvieron dos hijos. Comenzaron a tener problemas porque él no podía controlar sus celos y comenzó a golpearla. Además, él no conseguía un trabajo estable y era ella quien debía mantener los gastos de la convivencia.
“Siempre fue muy prepotente, él me celaba mucho, me seguía, me revisaba las cosas, me quitó un teléfono y me borró el Facebook. Una vez volví con él pero ahora ya pasó un año desde que me separé definitivamente y me sigue molestando, no se le puede hacer entender”, contó la damnificada, frustrada.
“No puedo hacer mi vida tranquila, no puedo andar con nadie, tengo que andar con miedo por la calle, ahora me tienen que operar del tabique por cómo me golpeó, no le interesa tener orden de restricción”, añadió.
Soledad (nombre ficticio usado para proteger a la víctima) detalló que comenzar a denunciarlo e insistir con ello le costó mucho y pudo hacerlo luego de comenzar a ir a una psicóloga y acercarse al grupo AMAM, al cual remarcó que quiere darle las gracias por la contención. “Desde 2014 hasta la fecha lo vengo denunciando, yo ya me separé, me fui de la casa y volví a vivir con mi mamá”.
“La psicóloga, a la que le agradezco, y la gente de AMAM me dijeron que fui muy fuerte. La fuerza para seguir y denunciar la saco de pensar en mis hijos y de pensar que si no lo hago tal vez ya estaría muerta, pero ahora tengo miedo, lo detuvieron ayer (por el martes) y no sé qué podrá pasar, me gustaría que me deje vivir tranquila”, finalizó la mujer.