Ayer, en la Cámara Penal Nº 3, tuvo su definición un juicio que tenía como imputado a un hombre acusado de ultrajar salvajemente a su hija de siete años. El acusado fue condenado a ocho años de prisión, a pesar de que su actual pareja, que oportunamente fue quien radicó la denuncia en su contra, trató de hacer que sea declarado inocente, justificando los rastros del abuso de un modo poco verosímil.
En el día de ayer se desarrollaron los alegatos de ambas partes, momento en que el fiscal de la cámara, Ruben Carrizo, solicitó una pena de 10 años de prisión para el imputado, considerando que las pruebas físicas que fueron presentadas en el transcurso del debate fueron suficientes para considerar al imputado como culpable, más allá de la declaración de la madre de la niña, que trató de exculpar al hombre.
A su turno, el defensor del acusado, Juan Zelarayán, argumentó que no había elementos probatorios suficientes para llegar a una condena, por lo que pidió al Tribunal su absolución por el beneficio de la duda.
Los jueces Patricia Raquel Olmi, Jorge Rolando Palacios y César Marcelo Soria dieron a conocer su veredicto tras cerca de dos horas de deliberación, declarando al imputado culpable del delito de “abuso sexual gravemente ultrajante y doblemente agravado, tanto por el vínculo como por la convivencia previa”.
Justificación
Los hechos por los que el hombre fue condenado ocurrieron entre el 21 y el 27 de junio de 2012 en un barrio de la zona sur de la ciudad y salieron a la luz cuando la madre llevó a la pequeña de siete años al Hospital de Niños por molestias que ésta presentaba en su zona íntima.
Si bien en ese momento la mujer radicó la denuncia contra el hombre, luego trató de retirarla, indicando que las lesiones que presentaba la pequeña se las hizo andando en bicicleta, porque accidentalmente el rodado se rompió y se le salió el asiento.
A la hora de explicar por qué la niña tenía líquido seminal en su ropa interior, la progenitora dijo que ella misma, luego de mantener relaciones con su marido, utilizó la prenda de la niña para asearse y que luego se la puso, sin notar que estaba sucia.








