Un joven de 28 años que se dedicaba al tráfico de estupefacientes fue detenido en la madrugada de ayer luego de dos allanamientos simultáneos en el asentamiento Mi Jardín norte, donde se comprobó que utilizaba a un vecino de 16 años para que le “aguante” la sustancia en su domicilio.
Aproximadamente a la 1 de la madrugada, efectivos de la dirección Drogas Peligrosas de la Policía provincial irrumpieron en dos viviendas enfrentadas del mencionado barrio, tras un arduo trabajo investigativo que permitió que la Justicia Federal autorizara el procedimiento.
Los trabajos previos daban cuenta de que el narcomenudista no ocultaba el grueso de estupefacientes en su domicilio. Para tales fines, le daba drogas como forma de pago a un

joven de 16 años que vivía en la casa de enfrente para que éste le oculte las sustancias. Este hecho no era conocido por la familia del jovencito, compuesta por sus padres y un hermano, quienes tenían una mala relación de convivencia con el detenido porque, justamente, sospechaban que le daba drogas a su hijo.
Fue así que en la pesquisa se secuestró un kilo de marihuana compactada, que estaba fraccionada en varios trozos listos para la venta, un envoltorio de nailon con 50 gramos de cocaína, dos teléfonos celulares y 5.528 pesos.
Según estiman fuentes confiables cercanas al procedimiento, el narco guardaba escasa cantidad de droga en su domicilio y a medida que la iba vendiendo, le escribía a su joven cómplice para que le acercara más “mercadería”. De esta forma, ante un eventual allanamiento, podría esgrimir que la cantidad incautada en su casa era sólo para consumo personal y salir airoso.
Tanto el narco como el adolescente quedaron a disposición de la Justicia Federal, desde donde se impartieron las medidas a seguir.
Denuncias anónimas
Como es usual, los principales proveedores de datos para combatir al narco en los barrios son las denuncias anónimas de los propios vecinos, que preocupados observan cómo la droga avanza sobre los jóvenes.








