La Cámara Penal Nº1 condenó ayer a 11 años de prisión a Gabriel Ezequiel “Chucky” Córdoba, tras encontrarlo penalmente responsable de los doce hechos delictivos por los que llegó acusado.
Los jueces Roberto Dionisio Mazzucco, Fernando Daniel Esteban y Carlos Alberto Roselló decidieron ayer hacer lugar a lo oportunamente solicitado por el fiscal Jorge Silva Molina, y la sentencia dictada contra el joven fue idéntica a la que había pedido el martes pasado en sus alegatos finales.
El tribunal lo consideró culpable de los delitos de: robo agravado por escalamiento, hurto en grado de tentativa, lesiones graves calificadas (por causarle la pérdida de un ojo a un policía), estafa, privación ilegítima de la libertad (en perjuicio de su propia pareja), atentado contra la autoridad, amenazas simples, resistencia a la autoridad, hurto simple y tres hechos de robo simple.
Palabras finales
Antes de darse a conocer el veredicto de los jueces, el tribunal concedió al acusado la oportunidad de emitir sus últimas palabras antes de deliberar, momento en que el joven aprovechó para decir que “me hago cargo de los hechos de los que me hice cargo (en referencia a los delitos que confesó durante el juicio). Desde que vine de Calamuchita no consumí y les pido seguir alojado en el Pabellón de la Comunidad Terapéutica”, refiriéndose a los dos meses en que fue internado en un centro de rehabilitación en Córdoba en el transcurso del año pasado.
Luego de esto, los magistrados deliberaron por cerca de 40 minutos antes de dar a conocer su decisión.
12 hechos
Es importante mencionar que los hechos más graves por los que el joven respondía eran el de “lesiones agravadas por tratarse de un oficial de la Justicia” y de “privación ilegítima de la libertad agravado”, por el violento episodio en el que le asestó un ladrillo en el rostro al efectivo policial Silvio Soto, lo que le costó la pérdida de un ojo y 3 dientes.
Con respecto al primer delito mencionado, el joven había sido acusado de golpear a su novia y encerrarla en el interior de su domicilio, y todo esto había sido atestiguado por policías, que ratificaron esto ante el tribunal.








