El voto en blanco y el corte de boletas como estrategia de castigo electoral
Los ciudadanos optaron por el voto en blanco y el corte de boletas para castigar a quienes se postulaban en categorías desprestigiadas, como las de orden legislativo.

Las PASO celebradas en Catamarca el pasado 9 de agosto dejaron en evidencia la opinión del electorado respecto de algunas de las categorías que se ponían en juego.
Un caso paradigmático es el de los aspirantes a diputados provinciales, que recibieron muchísimo menos votos que, por ejemplo, los precandidatos a gobernador, como se aprecia en el cuadro que acompaña esta nota.
Los votos en blanco, que se convirtieron en la tercera opción en esta categoría, reflejan el rechazo que genera en una porción muy importante de la población catamarqueña la paupérrima labor de los legisladores que la integran.
También los postulantes a legisladores nacionales y a representantes al Parlasur recibieron una cifra significativamente menor de adhesiones.
En la categoría diputados provinciales el voto en blanco llegó al 18,5 % (40.653), seguida por la categoría senador nacional con el 22,3% (49.032), la categoría diputado nacional que cosechó el 22,8% de los votos en blanco (50.113). Y la categoría representante regional al Parlamento del Mercosur, que fue la que más rechazos recogió por parte de los votantes, al alcanzar el 29% (64.043) de votos en blanco.El corte de boletas y la opción para el voto en blanco como herramientas legítimas del electorado, muestran un grado de madurez de los catamarqueños, que sufragan selectivamente, eligiendo lo que consideran mejores opciones y castigando a quienes, según juzgan, no cumplen con la misión para la que son elegidos.
Los números del escrutinio definitivo muestran el gran descontento de la sociedad principalmente con los cargos legislativos. En esa línea y teniendo en cuenta el porcentaje de concurrencia a las urnas, se observa que gran parte del electorado quiso ir a votar, a pesar del mal clima del domingo 9 y de las importantes colas, con la intención de mostrar su desagrado a la clase política, principalmente a los representantes parlamentarios locales y nacionales.










