La última crecida del Río Ongolí que volvió a dificultar el ingreso y egreso a la Ciudad Satélite, colmó la paciencia de los vecinos del mega complejo habitacional.
Hartos de las promesas sobre la puesta en funcionamiento del puente de ingreso y de que el agua no los deje transitar en forma normal, la gente decidió realizar una protesta en el ingreso al barrio.
Según advierten, desde hace un tiempo los trabajos en el puente «se dejaron de hacer» y los arreglos en el badén de ingreso y en los desvíos transitorios «lo único que hacen es empeorar las cosas».
Por el caos que generó la manifestación, tuvo que hacerse presente personal del IPV para calmar a los ofuscados pobladores. Pero las respuestas de los funcionarios no terminó de convencer a los habitantes de la Ciudad Satélite que en diálogo con El Ancasti le dieron un ultimátum al Gobierno provincial: Si no solucionan en forma urgente el ingreso al barrio, dejarán de pagar la cuota de las viviendas, las tasas municipales y los impuestos provinciales y seguirán las manifestaciones.
Consultados por este diario, los vecinos plantearon que desde que están en el barrio tienen problemas con las crecidas del río. No obstante, la lluvia del jueves provocó que se dificulte aún más el ingreso y egreso al barrio. Tal es así que hubo gente que no pudo ir a trabajar o hacer las diligencias que tenía previsto realizar durante el día. «Yo tengo que llevar a mi hija todos los días al médico y hoy no lo pude hacer», dijo una vecina.
«La verdad que la situación no da para más. Los desvíos provisorios que hicieron la lluvia se los llevó todos. Y después de la crecida del 31 de diciembre no se arregló para nada el camino», señaló otra habitante del barrio que también es miembro del centro vecinal.
Más adelante, comentó que la única forma segura de salir o ingresar al barrio es en colectivo «porque el que anda en moto o auto está con el temor de que le pase algo».
«Gracias a Dios hasta la fecha no pasó nada, pero no podemos seguir así porque nadie se hace cargo», sostuvo. Sin embargo, otra vecina señaló: «Hoy (por ayer) ya fue el tope de nuestra paciencia y decidimos hacer algo para que nos escuchen».
En ese sentido, comentaron que gracias a su reclamo se hicieron presentes un grupo de funcionarios del IPV. «La solución momentánea que nos dieron es poner unos caños en el otro desvío que hay detrás del puente, para que el agua se canalice y se pueda pasar por ahí», comentó.








