El sector sur de la urbe, en los últimos años, registró un importante crecimiento poblacional, con la entrega de gran cantidad de viviendas. Sin embargo, entre barrio y barrio se encuentran grandes terrenos baldíos, que poco a poco, se convierten en micro basurales a cielo abierto.
En una recorrida por la zona, entre los barrios Luis Franco, Almirante Brown, Bancario y Santa Marta, se puede observar cómo la basura se acumula en distintos rincones. Paradójicamente, algunos barrios cuentan con contenedores de basuras pero, por alguna razón, los residentes optan por depositar los residuos en la vía pública. Según contaron algunos vecinos, el servicio es irregular y aunque cuentan con los contenedores, muchas veces son personas de otros barrios y de otros sectores de la ciudad que se acercan hasta estos baldíos para depositar basura.
«Acá hoy lo limpiás y mañana aparece sucio de nuevo. Algunos vecinos son desaprensivos y no les importa vivir en la mugre. ¡Hasta escombro nos tiran! Arrojan desde la basura de la casa hasta muebles viejos, lavarropas, heladeras, ropa. También usan estos terrenos como depósito de chatarra. Acá no se puede vivir así”, expresaron algunas mujeres.
En este sentido, señalaron que a veces, más aún con los calores y la humedad propia de la temporada estival, los olores que emanan estos microbasurales a cielo abierto son nauseabundos. «No podemos estar con las ventanas cerradas todo el tiempo. Es hermoso el paisaje y los olores que tenemos gracias a estos terrenos abandonados”, ironizaron.
No obstante, advirtieron que estos grandes espacios de terrenos, sin iluminación y con maleza muy alta, son lugares propicios para los amigos de lo ajeno.
«Acá de noche es una boca de lobo. Es muy peligro caminar por estas calles. Con la maleza tan alta, a veces esconden lo que roban o se esconden ellos mismos”, remarcaron.
Aunque en inmediaciones a estos barrios hay espacios verdes, los vecinos consideran oportuno que allí se construyan playones, a fin de realizar actividades recreativas y deportivas. «Los chicos necesitan hacer algo. Acá, como en todos lados no falta quien los quiera llevar por malos pasos o les quiera ofrecer cosas que no necesitan para tomar ni para consumir. No los podemos tener todo el tiempo encerrados pero tampoco pueden estar en la calle porque con estos terrenos, más que todo en la oscuridad, no sabemos qué puede pasarles. Hay que reconstruir estos terrenos y darle alguna utilidad para la comunidad. Así como están, solo pueden servir como basurales y para guarida de malhechores”, consideraron.








