El crimen de Norma Varela Tula, la mujer de 61 años asesinada en su casa del barrio La Chacarita, sumó un estremecedor testimonio.

Soledad, su sobrina, fue quien encontró el cuerpo el domingo por la noche y contó cómo fueron las horas previas al ataque y la escena con la que se encontró al ingresar a la propiedad. Su primo, Joaquín Tula, de 22 años, permanece detenido y es investigado por el presunto matricidio.

La joven contó que vivía en una casa ubicada al frente y que ese mediodía vio llegar al sospechoso junto a un amigo. “Estaba en mi casa haciendo limpieza. Veo que Joaquín llega con un amigo en un auto rojo. Llegan, conversan y él entra por el pasillo hacia la casa de mi tía”, recordó.

Según su testimonio, pocos minutos después escuchó una fuerte discusión entre madre e hijo. “Mi tía estaba barriendo el patio. Más o menos a las 12.45 escucho esa discusión. No sé qué se decían, pero es como que él se la lleva por delante”, señaló.

Soledad aseguró que los episodios de violencia eran frecuentes y que la convivencia entre ambos era conflictiva desde hacía tiempo. “La agresión con mi tía venía de hace años. Ella lo echaba de la casa porque era muy violento”, sostuvo.

La sobrina también reconstruyó los movimientos del acusado después del crimen. Según contó, cerca de las 13.30 lo vio salir corriendo de la propiedad y luego supo que fue hasta la Catedral para encontrarse con un hombre que le daba trabajos ocasionales.

“Este hombre observa que tenía la remera con sangre y una mano lastimada y ensangrentada. Ahí él le cuenta que había matado a su mamá”, relató. Siempre según su versión, el hombre intentó retenerlo, pero el joven terminó agrediéndolo antes de escapar.

Horas más tarde, cerca de las 20.10, ese mismo hombre fue hasta la casa de Soledad para advertirle que algo grave podía haber ocurrido. La joven entró desesperada a buscar a su tía.

“Entré habitación por habitación. En la pieza de él había una bolsita con preservativos. Después fui a la cocina y vi una hornalla encendida sin nada encima. Intenté apagarla, pero no se cerraba el gas”, recordó.

Finalmente llegó a una habitación que estaba cerrada con llave. “Abro la puerta y me encuentro con un escenario terrible. Había mucho desorden. La heladera estaba inclinada, como si la hubieran empujado. Me da a pensar que ellos forcejearon”, describió.

Luego recordó la imagen que la marcó para siempre. “Estaba ella tirada en el piso. La cara destrozada. Le había roto los lentes en su cara, como si la hubieran molido a piñas. Tenía los pantalones y la bombacha debajo de las rodillas”.

La joven explicó que no intentó verificar si su tía seguía con vida porque la situación era evidente. “No quise entorpecer nada. Cerré la puerta para aislar al perrito del cuerpo y llamé a los médicos”. Finalmente, resumió el horror que vivió: “No tengo palabras para describir lo que vi”.

Mientras avanza la investigación, la autopsia determinó que Normamurió por un shock hipovolémico provocado por múltiples lesiones. Además, fuentes vinculadas al caso indicaron que el cuerpo presentaba signos de extrema violencia y que recibió más de 60 puñaladas.

Antes de terminar su relato, Soledad volvió a insistir en que los hechos de violencia no eran nuevos. “Ella no se callaba. Él no la quería a mi tía. Desde hace un tiempo no iba a trabajar porque quería vivir de arriba, con mi tía. Él no la dejaba ver el partido. Y me parece que cuando la mató, fue muy rápido”, concluyó.

Créditos: TN.