El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional impulsado por el Gobierno de Javier Milei atraviesa un momento de incertidumbre en la Cámara de Diputados. La iniciativa busca reforzar las sanciones contra las empresas que exploten recursos naturales en las Islas Malvinas sin autorización argentina, pero también incluye cambios vinculados con la seguridad interior que generan cuestionamientos.

A 50 días de su anuncio, el proyecto todavía no consigue los consensos necesarios para avanzar. Mientras el oficialismo negocia modificaciones con distintos bloques, la oposición insiste en separar los artículos relacionados con Malvinas del resto de la propuesta.

Entre las voces críticas se encuentra la exembajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro, quien consideró que no era necesario establecer nuevas sanciones y sostuvo que el Gobierno debería haber fortalecido la aplicación de las leyes existentes. Por su parte, el excombatiente y exdirector del Museo Malvinas, Edgardo Esteban, planteó la necesidad de reforzar la legislación vigente y advirtió sobre los riesgos ambientales de la explotación petrolera en la zona.

También expresó objeciones el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, quien cuestionó las facultades previstas para el Consejo de Seguridad Nacional y advirtió sobre posibles restricciones a derechos y libertades. Además, criticó el artículo que establece penas por alterar procesos electorales o manipular la opinión pública.

El plenario de comisiones de Diputados volverá a reunirse el 27 de octubre para continuar el debate. Mientras tanto, el Gobierno busca reunir los apoyos necesarios para avanzar con una iniciativa que combina la defensa de la soberanía sobre Malvinas con una amplia reforma de la seguridad nacional.