
Una alarmante sucesión de hechos delictivos y violencia extrema reactivó la alarma pública frente a la inseguridad en Catamarca. En menos de veinticuatro horas, el territorio provincial fue escenario de un ataque contra un efectivo policial atropellado durante un control caminero, la captura de un joven prófugo por apuñalar a su tío y destrozos nocturnos en locales comerciales del sur capitalino, configurando un cuadro crítico que desborda la capacidad operativa de las fuerzas de prevención.
El episodio más grave para las filas policiales ocurrió en el empalme de las Rutas Nacionales 38 y 60, en Chumbicha. Un motociclista de 25 años desobedeció una orden de detención y embistió de lleno a un Oficial Ayudante, provocándole lesiones de consideración en uno de sus brazos antes de ser aprehendido en el barrio Hipódromo, donde la Justicia secuestró el rodado utilizado en la agresión.
Casi en simultáneo, personal de Investigaciones detuvo en Nueva Coneta a un sospechoso de 22 años acusado de herir con un arma blanca a su propio tío en la zona sur capitalina. La víctima continúa internada en estado delicado dentro del Hospital Interzonal San Juan Bautista, mientras los peritos analizan el teléfono celular secuestrado al atacante para determinar las circunstancias y comunicaciones previas al intento de homicidio intrafamiliar.
La violencia callejera también golpeó al sector comercial en horas de la noche. En la intersección de las avenidas Misiones y Los Inmigrantes, efectivos de la Comisaría Novena aprehendieron a un hombre de 44 años que destrozó la vidriera de un local para sustraer rollos de cables y herramientas, generando cuantiosos daños materiales a un negocio barrial que quedó a merced del vandalismo.
Puestos viales sin insumos y escaso patrullaje en barriadas periféricas
La seguidilla de ilícitos interpela de manera directa las políticas del Ministerio de Seguridad dependiente del gobernador Raúl Jalil. Vecinos y comerciantes de las zonas periféricas cuestionan que las calles permanezcan desprovistas de patrullajes preventivos continuos, lo que facilita el accionar de delincuentes que destruyen fachadas o atacan a familiares sabiendo que la respuesta policial suele llegar de manera tardía o reactiva.
A estas deficiencias se suma la vulnerabilidad del propio personal de seguridad en los controles camineros del interior. Policías y familias de uniformados reclaman que los puestos de las rutas nacionales carecen de iluminación adecuada, señalización reflectiva y reductores de velocidad que impidan embestidas criminales, obligando a los efectivos a arriesgar su integridad física sin el equipamiento logístico elemental para frenar a conductores fugitivos.
Los episodios registrados en Chumbicha, Nueva Coneta y la Capital ratifican el desamparo cotidiano ante la inseguridad en Catamarca. Con uniformados hospitalizados, heridos de arma blanca en terapia y comercios atacados por la noche, la ciudadanía exige que la Casa de Gobierno abandone la pasividad y refuerce con urgencia los recursos operativos para frenar la escalada delictiva.
Fuente: El Aconquija










