Un dramático operativo desplegado en Banda de Varela y Polcos volvió a evidenciar las carencias materiales para contener cada nuevo incendio forestal en Catamarca. El foco ígneo, iniciado presuntamente por quemas de basura en el sector de La Toldería, avanzó velozmente hacia los cerros por efecto del viento y las altas temperaturas, amenazando con devorar viviendas familiares y requiriendo la intervención coordinada de cuarteles de voluntarios, brigadistas provinciales y dos helicópteros hidrantes.

La magnitud del desastre obligó a los escasos agentes disponibles a dividirse para intentar cubrir dos frentes de fuego en simultáneo. Según relató Víctor Carrizo, segundo jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios, las llamas alcanzaron a dañar tanques de agua en casas del barrio y pusieron en riesgo al ganado menor de los vecinos, quienes debieron colaborar activamente proveyendo agua para auxiliar a las dotaciones desbordadas por el avance del frente.

En medio del combate contra las llamas, salieron a la luz graves deficiencias de infraestructura operativa. El propio referente denunció que las bombas de agua de succión no funcionaban en condiciones adecuadas para abastecer las líneas de ataque, una falencia técnica que forzó a los uniformados a redoblar el esfuerzo físico bajo temperaturas extremas que superaron los 40 °C durante las horas de la siesta.

Este deterioro en el equipamiento derivó en consecuencias sanitarias directas para el personal de primera línea. Varios servidores públicos sufrieron cuadros severos de descompensación por estrés térmico y golpes de calor, registrándose incluso la internación hospitalaria de uno de los bomberos tras la extenuante jornada que debió suspenderse al caer la noche por falta de garantías de seguridad en terreno agreste.

Desprotección de brigadistas y fuertes cuestionamientos a Raúl Jalil

La vulnerabilidad con la que operan los cuerpos de emergencia reavivó los cuestionamientos dirigidos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios y organizaciones civiles fustigan que el Gobierno provincial desatienda las partidas presupuestarias destinadas a equipar a los cuarteles de voluntarios y brigadistas, mientras la temporada de sequía bate récords con 268 focos registrados y más de 2.065 hectáreas arrasadas por el fuego en el territorio.

A este déficit de insumos se suma la marcada contradicción entre la propaganda oficial sobre gestión ambiental y la ausencia de controles sobre las quemas clandestinas. Vecinos denuncian que las áreas de Defensa Civil y la Secretaría de Medio Ambiente no aplican sanciones efectivas ni despliegan campañas preventivas en la periferia urbana, permitiendo que la incineración descontrolada de residuos termine desatando emergencias de escala destructiva.

El siniestro que puso en vilo a Banda de Varela expuso el costo social de combatir un incendio forestal en Catamarca con recursos defectuosos. Con brigadistas que terminan hospitalizados por falta de herramientas elementales y comunidades enteras cercadas por el humo, la ciudadanía reclama al Poder Ejecutivo provincial una inversión real y urgente en equipamiento para resguardar la vida de quienes enfrentan el fuego.

Fuente: El Aconquija

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Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.