River sintió físicamente el desgaste de los duelos decisivos con Boca y Cruzeiro. Por eso, quizás, no jugó bien y sufrió mucho para alcanzar la victoria. Rosario Central realizó un gran partido y mereció el empate, pero se encontró con un Barovero extraordinario, que fue clave en el resultado. 

Camilo Mayada se llevó puesta la pelota a un minuto del final, puso el 2-0 casi sin querer y dio por sentenciado el durísimo partido que River le ganó a Rosario Central en el Monumental y que fue, con un tono exagerado, una síntesis de lo que es para este equipo el transcurso del desgastante semestre, al que todavía le quedan dos partidos oficiales y un amistoso, nada menos que contra Boca.

Después de la espectacular victoria de River en el Mineirao ante Cruzeiro por los cuartos de final de la Copa Libertadores no hubo un solo futbolista del plantel que manifestara tener ganas de jugar ya las semifinales ante Guaraní ni nada parecido. Todos esperan las vacaciones porque el semestre que vence en diez días los agotó emocionalmente y eso se notó en el partido de ayer, uno más en la montaña rusa de sustos, adrenalina y, al final de cuentas, alegrías para el equipo en 2015. Ese supuesto divertimento de los parques de todo el mundo alterna sufridas bajadas con momentos de descanso que lo único que hacen es anteceder a otra bajada, hasta que el paseo llega a su fin y el pasajero se baja del carrito aliviado de haber terminado y con la satisfacción de haber sobrevivido a los riesgos emocionales que presentan esas máquinas que van a toda velocidad. Y desde el comienzo del año, hasta ayer en el mismo partido, River debió avanzar todo el tiempo a un ritmo acelerado para aguantar las bajadas abruptas y para poder superar las siguientes subidas a la espera de que el recorrido llegue a su fin.

La base del conjunto que sufrió ayer ante Rosario Central de local fue la misma que bailó al bicampeón del fútbol brasileño de visitante. Pero si en Brasil la figura fue la punta de la lanza, Teófilo Gutiérrez, en Núñez el más destacado fue el guardián del arco propio, Marcelo Barovero. Algo parecido había sucedido unas semanas atrás: después de anular por completo a Boca por la Libertadores, el equipo peor no pudo jugar ante Cruzeiro en el Monumental.

Al final de cuentas el equipo logró el objetivo de ganar, pero para alcanzarlo primero debió sufrir. Como ayer, que después de un comienzo parejo ante un rival que está convencido de que cada pelota debe ser propia y puede terminar en gol, Teo definió bárbaro después de un pase de lujo de Leonardo Pisculichi.Pero la ventaja, en vez de potenciar al conjunto de Marcelo Gallardo, agrandó al rival, que a su vez agigantó la figura de Barovero en el arco de River. Como si el envión del éxito inmediatamente pasado no alcanzara para terminar de despegar al conjunto, River enseguida volvió al barro para salir del mismo por enésima vez en el año. Ayer fue ese gol de pecho del uruguayo Mayada y el descanso que encontró con el ingreso de Pablo Aimar en los últimos minutos. En lo que va del año, la Recopa Sudamericana sirvió para tapar la goleada sufrida ante Boca en el verano, la agónica clasificación a los octavos de la Libertadores fue la confirmación de que nada iba a ser fácil y los tres duelos con Boca en once días, con un cierre tan vergonzoso como agobiante, dejaron en claro que aún la alegría (por haber llegado a cuartos) dejan sus marcas, como cuando el pasajero de la montaña rusa se va contento pero con el corazón a mil y las piernas temblando.

Por eso los jugadores de River quieren parar un poco, quieren bajarse del carrito tanto como ayer querían que el partido llegara a su fin. Es que saben que pueden conseguir ser felices dentro de una cancha de fútbol pero que para lograrlo, al menos en lo que va de este año y en lo que fue el partido ante Rosario Central, el desgaste es demasiado alto y la sensación de que la cabeza puede irse a cualquier lado en el próximo desafío se parece al corazón a punto de estallar cuando se aproxima una bajada en la montaña rusa.

Chacho Coudet, de la plaqueta a la calentura

Eduardo Coudet se fue del Monumental con una sensación ambigua. Por un lado, la bronca por haber dejado el invicto en el año y por haberse visto perjudicado por el arbitraje de Néstor Pitana, y por el otro, la satisfacción de haber hecho un partido más que interesante a River en Núñez. «No me gusta perder a nada, aunque se nos fue el invicto en un partido que jugamos bien y en el que hubo jugadas puntuales que influyeron en el desarrollo. La figura fue (Marcelo) Barovero, eso significa que Central atacó. Por eso, si seguimos jugando como hoy  (por ayer) vamos a dar pelea hasta el final. Hoy fue el día del arquero. Cometimos algunas fallas, es cierto, pero perder así con River en el Monumental es muy digno», expuso el entrenador de Rosario Central, quien antes del partido recibió una plaqueta por su exitoso paso por River: «Este será un recuerdo maravilloso porque siempre es bueno que nos reconozcan por lo que dejamos por los lugares donde pasamos».

Eso sí, nada de eso pudo distraerlo de la bronca por algunas fallas del árbitro, a quien le pidió un penal de Ramiro Funes Mori a Marco Ruben: «No tuvimos suerte con Pitana».

15 partidos llevaba Rosario Central sin perder. La última derrota había sido el 30 de noviembre del año pasado, ante Racing en el Gigante.

9 encuentros lleva River sin ser derrotado en el Monumental por torneos argentinos. En total, ganó cinco y empató cuatro.

Después de 18 meses sin jugar por distintas lesiones, Martín Aguirre participó de los últimos 35 minutos del partido de Reserva que  Rosario Central ganó por 3-0, en Ezeiza.

LA FIGURA

Marcelo Barovero

Los atacantes de Rosario Central van a soñar con el arquero de River. Es que Barovero sacó al menos seis pelotas que tenían todos los números para terminar en el fondo del arco. Tarde perfecta.

Rosario Central mereció más

El equipo del Chacho Coudet puso contra las cuerdas a River en el Monumental y se chocó con una gran actuación de Barovero. De la mano de Jonás Aguirre, Rosario Central hizo méritos para llevarse algo.

Ramiro Funes Mori se la aguantó

Desde el fondo, el defensor zurdo se mostró muy firme a pesar de los constantes avances del equipo visitante. Por arriba ganó casi siempre y por abajo protagonizó varios cruces salvadores.

Kranevitter llegó a la quinta

El volante  central de River sumó otra tarjeta amarrilla y si River no pide la aplicación del artículo 225 (tiene cinco jugadores en el Mundial Sub 20), no jugará contra Olimpo en Bahía Blanca el domingo.

Otra vez en un mal Campo de juego

Uno de los mayores problemas que tuvo River en lo que va del año fue por responsabilidad del club. Es que el césped del Monumental deja mucho que desear, los jugadores se y resbalaron mucho.

catamarca digital
Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.