Viña del Mar. Tras dos horas veinte de inexplicable sufrimiento, la selección nacional, jugando mucho mejor que el rival, lo superó recién con el séptimo de los penales y pasó a semifinales.
Tal como lo vino haciendo en los tres partidos previos, la Argentina se llevó por delante al rival en casi todo el primer tiempo, sobre todo en los primero doce minutos, cuando tuvo tres claras situaciones para convertir. Pero también en eso se repitió la historia, porque el arco colombiano se mantuvo en cero y porque el arquero Ospina se convirtió en gran figura, sobre todo cuando a los 28 minutos sacó un gol con el tobillo y luego con un puño un cabezazo a quemarropa de Messi. Por el contrario, ChiquitoRomero no tocó una sola pelota.

El desconcierto de Colombia era tal que a los 23 minutos Teo Gutiérrez fue reemplazado por el volante Cardona. Pero por Ospina o por imprecisiones en la definición, no hubo cambios, y Argentina siguió dominando, a tal punto que la primera llegada de Colombia tuvo lugar a los 22 del segundo tiempo, cuando iba una hora y siete minutos de partido.

No hubo caso. El equipo siguió controlando el partido (con intermitencias dado el desgaste físico) y Colombia no dio mayores respuestas. Martino hizo ingresar a Carlos Tevez por Agüero, a Ezequiel Lavezzi por Di María, dos pelotas dieron en los palos, Ospina siguió volando, dos pelotas recorrieron la línea del arco colombiano, Messi cabeceó otra vez, pero no hubo caso (ni siquiera los minutos extras que solían dar los alargues). Hubo que sufrir aún más: Biglia lo tuvo en el quinto penal, Rojo lo tuvo en el sexto y no había caso. Hasta que Tevez se recuperó de aquel penal que erró hace cuatro años.








