Además de golpes, la habría tratado de “inútil y “burra”

Unos rasguños recibidos una semanas atrás la animaron a denunciar acosos laborales ante la Corte de Justicia local.

El Esquiú.com pudo conocer de fuentes judiciales mayores detalles acerca de la nota que la víctima envió antes de la feria judicial a los miembros de la Corte de Justicia y la Procuración. En ella, la empleada pidió ser reasignada debido a que el acoso laboral sufrido le estaba acarreando padecimientos físicos como dolores de cabeza, gastritis y contracturas musculares.

De acuerdo a los dichos de la funcionaria, la violencia de Vega se expresaba hasta cuando le corregía con excesiva torpeza los escritos que ella elaboraba, aún cuando se trataba de mínimos errores de tipeo, haciendo tachones con tal fuerza que llegaba a romper la hoja. Al mismo tiempo, le habría proferido insultos como los arriba mencionados. Luego de ello,
siempre de acuerdo a lo dado a conocer, la “jefa de los fiscales” tiraba las hojas para que las recoja del piso.

Una de las cuestiones más graves puestas en conocimiento del alto tribunal señala que de un año a esta parte aproximadamente, la fiscal general habría comenzado a propinarle empujones y rasguños en las manos y los brazos. En otras ocasiones la agresión pasaba por “tironeos de nariz y zamarreos”, lo cual se fue haciendo costumbre.

Luego de estos injustificables episodios, la siguiente actitud habría sido el pedido de disculpas con llanto, aduciendo que era la propia conducta de la víctima la que generaba los desbordes de la acusada.

Lo que en principio eran hechos aislados habrían terminado transformándose en conductas frecuentes. La denunciante además se puso a disposición de la Corte y la Procuración General para ampliar más detalles, ya que no sólo ella sino también otros empleados de la Justicia recibieron maltratos de parte de Vega.

Persecución

Entra otras cuestiones, la funcionaria judicial señaló que en las pocas ocasiones que debió pedir licencias por razones de salud propia o de su hijo pequeño, recibía alrededor de cuatro llamadas por mañana de parte de la funcionaria cuestionando su ausencia y amenazando con dejar sin efecto los permisos.

Incluso en cierta ocasión habría insistido en que fuera “un rato” a la fiscalía para concluir una tarea pendiente.

Miedo y vergüenza

La ex secretaria señaló que vivía con miedo y vergüenza y esos sentimientos eran los que le impedían atreverse a dar aviso a la superioridad y dejar pasar el tiempo.

Remarcó además que siempre cumplió sus labores con dedicación, empeño y responsabilidad, llegando al punto de concurrir a trabajar enferma para no desatender el despacho o llevar trabajo a su casa para no atrasarse, aún estando de licencia.

La nota, además del cambio de puesto laboral de la mujer, dio pie a una investigación preliminar y podría abrirse una causa instruida por uno de los fiscales.

A la peluquería

La ex secretaria de Milagro Vega contó a la Corte de Justicia que la mujer le hacía llevar las denuncias que se recibían en horario vespertino a peluquerías o confiterías en las que ella estaba para firmarlas allí. Además, en ocasiones le daba directivas de forma ambigua para inducirla al error y luego darle severas reprimendas por no cumplir sus directivas.

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Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.