
La senadora por el departamento Belén rechazó las críticas al proyecto que se desarrollará en la zona limítrofe con Salta, aseguró que el acuerdo no compromete la soberanía provincial.
La senadora provincial por el departamento Belén, Soledad Blas, salió al cruce de las voces críticas que se levantaron en torno al Proyecto Diablillos y afirmó que no existe ninguna polémica en el ámbito legislativo respecto de la iniciativa. La legisladora precisó que el proyecto se desarrollará en una zona de indefinición territorial entre Catamarca y Salta, que los ingresos generados se distribuirán en partes iguales entre ambas provincias y que, una vez que el Congreso de la Nación defina los límites definitivos, el acuerdo perderá toda relevancia.
Blas subrayó que el trabajo de convencimiento ya se está realizando puertas adentro del Senado provincial. «En comisión hemos ido hablando con todos los senadores», indicó, y remarcó que la postura de la bancada es respetar las opiniones disidentes sin detener el avance del tratamiento. La legisladora no esquivó el debate político y fue directa al rechazar cualquier interpretación que vincule la iniciativa con una cesión de territorio: «Estamos convencidos de que este acuerdo no relega soberanía», enfatizó.
«No podemos dejar de pasar oportunidades de desarrollo para la Puna catamarqueña. Para todo el departamento Belén, la actividad minera es una gran posibilidad.»
En cuanto al trasfondo territorial, Blas fue clara respecto a su posición personal y a los alcances institucionales del debate. Manifestó estar convencida de que el área en cuestión pertenece a Catamarca, pero reconoció que la definición del límite interprovincial es una atribución exclusiva del Congreso de la Nación, ante quien la provincia deberá seguir reclamando. Esa zona limítrofe no resuelta entre Catamarca y Salta es, precisamente, el escenario donde se proyecta la actividad minera del emprendimiento en disputa.
La senadora también precisó el estado actual de la iniciativa, ante versiones que circularon sobre una ejecución inmediata. «Está en exploración este proyecto, no es que se está realizando ahora», aclaró, descartando que exista actividad extractiva en marcha. En esa línea, detalló que el texto del acuerdo establece con claridad que no se relevan límites ni se otorgan regalías en favor de ninguna de las dos provincias más allá de lo pactado, y que la distribución económica se fijó en un esquema de reparto del cincuenta por ciento para cada jurisdicción.
El argumento central de la senadora se apoyó en el potencial de desarrollo que la minería representa para una región históricamente postergada. Blas destacó que el avance del proyecto ya se percibe en la zona de influencia y que el departamento Belén en su conjunto podría beneficiarse de la actividad. «No podemos dejar de pasar oportunidades de desarrollo para la Puna catamarqueña», sostuvo con convicción, en una frase que sintetizó el espíritu de su defensa ante los cuestionamientos que generó la iniciativa tanto dentro como fuera del recinto.
Por último, Blas dejó en claro que el acuerdo tiene carácter transitorio y que su vigencia quedará suspendida en el momento en que la Justicia o el Congreso resuelvan el litigio limítrofe de fondo. «Luego que se defina el territorio, este proyecto queda sin relevancia», sentenció, como una forma de responder a quienes advierten sobre consecuencias permanentes. Con esa afirmación, la legisladora belense buscó encuadrar la discusión en términos pragmáticos, separando el debate sobre los límites provinciales del aprovechamiento económico de una zona que, mientras tanto, permanece en un limbo jurisdiccional.










