Malvinas ya se sentó a la mesa política del Gobierno. Después de la cadena nacional de Javier Milei, de la primera tanda de sanciones y de una reunión de gabinete prácticamente monopolizada por el asunto, este martes fueron el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, quienes desembarcaron en el encuentro donde la Casa Rosada cocina buena parte de su estrategia doméstica. Llevaron tres novedades: habrá nuevas empresas sancionadas en las próximas horas, el proyecto de soberanía llegará a Diputados la semana próxima y ambos viajarán el viernes a Tierra del Fuego para intentar acelerar la construcción de la Base Naval Integrada.
No fue una participación casual. Milei había ordenado apenas 24 horas antes que los dos ministros se incorporaran excepcionalmente a la reunión. La decisión ofrece una pista sobre el lugar que el Presidente pretende darle a la cuestión Malvinas después de haberla colocado en cadena nacional: sacarla del casillero tradicional de la política exterior y convertirla también en una herramienta de la discusión política interna.
Quirno llevó los últimos detalles del proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que el Ejecutivo prevé presentar la semana próxima en la Cámara de Diputados. El texto buscará, entre otros puntos, profundizar y endurecer las sanciones contra las compañías que hagan negocios en las Islas Malvinas sin autorización argentina. La elección de la Cámara baja como puerta de entrada tampoco es inocua: allí el Gobierno cree tener mejores condiciones para construir una mayoría y, al mismo tiempo, obligará a cada bloque a fijar posición frente a una iniciativa envuelta deliberadamente en la causa Malvinas.
Es precisamente uno de los movimientos que Milei busca después de la cadena nacional: llevar una bandera sobre la que existe un consenso transversal en la sociedad argentina al terreno mucho más incómodo de la votación parlamentaria. En la Casa Rosada imaginan que la discusión puede poner a la oposición ante una disyuntiva difícil: acompañar las herramientas propuestas por el Ejecutivo o explicar por qué se opone a ellas.
Mientras prepara esa batalla, el Gobierno decidió no esperar al Congreso para profundizar la presión sobre las compañías que operan en las islas. Durante la reunión se anticipó que en las próximas horas habrá una nueva tanda de sanciones contra empresas internacionales, después de las primeras 45 notificadas el último fin de semana. La intención es sostener una secuencia de medidas que permita prolongar el efecto de los anuncios de Milei más allá de la repercusión inicial de la cadena.
Cerca del Presidente creen haber encontrado ya un primer argumento para exhibir resultados. El Gobierno siguió con particular atención el repliegue de grandes compañías internacionales de servicios petroleros vinculadas al proyecto Sea Lion, desarrollado en las aguas que rodean al archipiélago, y lo interpreta como una señal de que la amenaza de sanciones argentinas comenzó a elevar el costo de participar del negocio.
Pero la estrategia tiene un capítulo bastante más complejo que la publicación de una lista de empresas. Presti llevó a la mesa política el proyecto de la Base Naval Integrada y el Polo Logístico de Tierra del Fuego, una obra largamente proyectada que Milei decidió incorporar a su nueva narrativa sobre el Atlántico Sur.
El viernes, Presti y Quirno viajarán juntos a la provincia para recorrer la zona donde estará ubicado el obrador. La instrucción política es acelerar. La presencia simultánea de Defensa y Cancillería busca mostrar además que el Gobierno piensa la base como algo más que una infraestructura militar: pretende convertirla en una pieza de su proyección sobre el Atlántico Sur y la Antártida y vincularla directamente con la renovada ofensiva diplomática por Malvinas.
Ahí aparece, sin embargo, una de las pruebas más concretas para el giro soberanista de Milei. La épica de la cadena nacional deberá empezar a traducirse en presupuesto, obras y plazos. El propio Presidente pidió que el Presupuesto 2027 contemple los recursos necesarios para avanzar con la base. El viaje del viernes buscará justamente pasar de la discusión conceptual al terreno, literalmente, donde deberá levantarse.
La escena de este martes resultó por eso significativa. Quirno y Presti explicaron cuestiones de política exterior y defensa ante una mesa integrada por los principales encargados del armado político del Gobierno: Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Martín Menem y Patricia Bullrich, entre otros. Malvinas dejó así de discutirse solamente entre diplomáticos y militares. Ahora también se discute entre quienes cuentan votos.
Los votos de siempre
Pasada la excepcionalidad de Malvinas, la mesa volvió rápidamente a un problema bastante más conocido para la Casa Rosada: cómo conseguir las mayorías para incidir en el Congreso. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, presentó un análisis de los convenios viales que el Ejecutivo viene cerrando con distintas provincias. El asunto tiene una dimensión administrativa, pero también otra inevitablemente política. Santilli es uno de los principales interlocutores de la Casa Rosada con los gobernadores justo cuando el Gobierno necesita de ellos para atravesar una agenda legislativa cada vez más cargada.
La negociación será especialmente sensible en las próximas semanas. El Ejecutivo debe enviar antes del 15 de septiembre el Presupuesto 2027, mientras varias de sus iniciativas todavía encuentran resistencias en el Senado y las provincias acumulan reclamos por recursos. Los convenios viales forman parte de ese ida y vuelta con mandatarios cuyos legisladores pueden terminar definiendo el destino de las leyes que Milei quiere aprobar.
Martín Menem y Patricia Bullrich hicieron, a su turno, un repaso de los proyectos que se encuentran en tratamiento en Diputados y el Senado. El análisis cobra una relevancia adicional porque a esa lista se incorporará en cuestión de días la iniciativa sobre Malvinas. De la mesa de este martes participaron además Luis Caputo, Eduardo Menem, Ignacio Devitt y Fabián Fernández, junto con Karina Milei, Santilli y Santiago Caputo.
PL/CRM










