Inicio Generales Massa versus Kicillof: el peronismo empieza a asumir una interna de dos

Massa versus Kicillof: el peronismo empieza a asumir una interna de dos

Sergio Massa llegó al Hotel Savoy por el homenaje a José Manuel de la Sota y repartió besos y abrazos como si fuera el anfitrión. Se saludó afectuosamente con los cordobeses Martín Llaryora (gobernador) y Juan Carlos Maqueda (ex juez de la Corte Suprema), se dio un largo abrazo con el salteño Juan Manuel Urtubey y se besó con la bonaerense Victoria Tolosa Paz y el banquero Jorge Brito. Se encargó, luego, de que el video circulara por todas partes. El modus operandi del tigrense para decir que volvió al ruedo (del que nunca se fue). Después viene el operativo clamor. 

No hace falta que dé entrevistas: Massa hace saber cuando quiere blanquear que va por algo. Una candidatura, un cargo, una paritaria interna. Primero en el homenaje por la muerte del ex gobernador cordobés, de quien fue amigo y socio político, después con un asado en San Fernando con intendentes peronistas. “Lo que tenemos que promover es la unidad con competencia”, les dijo a los jefes comunales. Lo escuchaban Federico Otermin, Mariel Fernández, Federico Achaval y Nicolás Mantegazza: cuatro de los más de 12 dirigentes bonaerenses que ya se anotaron en la pelea por la gobernación de la Provincia de Buenos Aires. 

Cristina Fernández de Kirchner no esconde que tendrá candidato propio para competirle a Axel Kicillof, y ensaya estrategias para desgastarlo. Massa es una de ellas, por más que la estrategia oficial sea sostener la bandera de Cristina presidenta. Mientras Máximo Kirchner promueve la precandidatura presidencial de su madre, quien sabe que está inhabilitada por la Justicia, Cristina baraja opciones. No descarta a Massa, a quien ya respaldó en 2023 y observa que es de los pocos con ambición y posibilidades de competirle una interna a Kicillof, pero deja correr nombres. 

Sergio Massa junto a Gerardo Zamora y Cecilia Moreau en el homenaje a De La Sota

Uno es el santiagueño Gerardo Zamora, quien comenzó a deslizar, en la última semana, que puede atraer gobernadores del extrarradio panperonista a un frente electoral. Zamora, como el sanjuanino Sergio Uñac y otros globos de ensayo provinciales, funciona como una garantía de que los gobernadores tendrán una pata en el futuro armado electoral del peronismo. Aún aquellos que rompieron con el peronismo K, se aliaron a Javier Milei y le prenden la vela a cualquier candidato del círculo rojo –hasta a Patricia Bullrich– antes que a Kicillof. 

Uno de los dirigentes que organizó la cumbre en el Hotel Emperador, hace ya tres semanas, suele hablar de los “tres círculos de la gobernabilidad”. El primero es el de ellos, el círculo chico de opositores duros a Milei (que se caracteriza, además, por ser el que está enfrascado en la interna fratricida). El segundo círculo son los gobernadores peronistas que rompieron con el kirchnerismo y que “se fueron” a cuidar el pago chico. Y el tercero son los gobernadores radicales, como Juan Pablo Valdés o Carlos Sadir, que acompañan las leyes de Milei pero se han visto perjudicados por el ajuste económico. 

El contacto entre los peronistas y los gobernadores radicales no se cortó nunca. Massa, Kicillof, Máximo, Cecilia Moreau, Germán Martínez y José Mayans tienen un vínculo aceitado con muchos de los mandatarios, incluso con los del PRO. La fantasía es poder cerrar una gran coalición que los incluya a todos. Idealmente para la elección, de mínima para generar la gobernabilidad de un futuro gobierno peronista. 

Sergio Massa levanta el perfil

“A estos tipos les conviene más que ganemos nosotros, y lo saben”, asegura uno de los interlocutores semanales de los gobernadores radicales. Fueron esas charlas las que lograron desactivar el capítulo de extranjerización de tierras y de la ley de manejo del fuego en la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y son las charlas que están manteniendo, hace ya semanas, para evitar que Karina Milei suspenda las PASO. 

En los bloques peronistas del Congreso hacen cuentas y calculan que, de ganar las elecciones, el peronismo tendrá la mayoría en ambas Cámaras para avanzar con las futuras reformas (y deshacer las de Milei). Un optimismo aritmético que contrasta con el desorden interno. Y es que antes de pensar en un futuro gobierno, el peronismo debe definir un candidato. Y si bien el peronismo coquetea con sumar a los gobernadores como tercera pata de la mesa, para Massa, Kicillof y parte del cristinismo el futuro no vislumbra muchas opciones, sino solo dos.  

La larga marcha de Kicillof

El motivo por el cual Massa y varios jefes provinciales –Zamora, Uñac, incluso el riojano Ricardo Quintela coquetea para ganar peso interno– empiezan a mostrarse es porque todos observan lo mismo: el principal candidato, Kicillof, tiene un techo electoral que no logra perforar

En todas las encuestas que pasan por los despachos peronistas, Kicillof aparece como el dirigente opositor con mayor intención de voto. En los últimos meses, Cristina comenzó a superarlo en el ranking de imagen positiva –en algunos sondeos que llegan a la calle Libertador, incluso, lo supera por 8 puntos a Kicillof– pero, al no poder ser candidata, es una fortaleza que funciona más como factor de negociación en la pelea que realmente le importa a CFK: la Provincia de Buenos Aires.

Kicillof aparece, por lo general, como la figura mejor posicionada para encarar la carrera presidencial. El problema, observan incluso dentro del mismo kicillofismo, es que no crece.

Axel Kicillof en un acto del PJ en Misiones

La caída de la imagen de Milei se explica, en parte, por la pérdida de adhesión de los jóvenes de sectores populares que, en 2023, fueron el motor de la candidatura del presidente. Esos votos, sin embargo, no terminan volcándose hacia otra opción alternativa, sino que viran a algo que, en el Observatorio Pulsar de la UBA, definen como el “auge del ningunismo”. 

Massa, hace tiempo, accede a un tracking diario que le mide quién ganaría una hipotética interna en el peronismo. Estos informes, hasta hace unas semanas, le mostraban que Kicillof se imponía. Pero, en los últimos días, el escenario se dio vuelta: el tigrense mira números que le hacen creer que no solo el peronismo puede ganar la elección –la mayoría son escenarios de empate con Milei–, sino que podría ser él quien lidere esa victoria. 

“Axel no solo no está creciendo, se achica. No podés ser el heredero peleándote con tu mamá”, grafica un dirigente massista. La interna entre CFK y Kicillof, advierten en el Frente Renovador, le hizo perder votos a Kicillof. Votos que el tigrense, en su fuero íntimo, fantasea con que puedan ir a él si Cristina lo bendice. 

En el kicillofismo, sin embargo, toman esos números con sorna. La cuenta que hacen en La Plata es mirando los resultados de un ballotage con Milei –los resultados les dan 50-50, a veces gana Milei, a veces gana el gobernador– y en todos les aparece el gobernador como principal figura de la oposición a competirle al Presidente. “La única manera de que Sergio gane una interna es con el diseño electoral, poniendo candidatos de izquierda que saquen votos. Pero con los votos naturales no alcanza, y lo sabe”, señala un funcionario bonaerense que trabaja en la candidatura de Kicillof.

Hay una discrepancia sobre el resultado final, pero en el equipo de Kicillof coinciden en que la batalla final del peronismo tendrá solo dos competidores. El gobernador, por un lado. Y Massa, con el aval de Cristina, por el otro. “No va a aparecer nada más. Hadad, Brito: cualquiera que salga de la polarización lo van a cagar a piñas. Es lo que hay, ese es el problema”, se resigna, con un suspiro, un dirigente massista. 

MCM/MG

catamarca digital
Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.