
La confluencia de severos conflictos sociales, económicos y de infraestructura agudizó el malestar colectivo ante la crisis en Catamarca. Sectores gremiales, empresarios y agrupaciones vecinales coinciden en señalar una marcada parálisis institucional en el Poder Ejecutivo provincial para ofrecer soluciones de fondo frente al deterioro generalizado de la calidad de vida en Catamarca.
El descontento se extiende por múltiples frentes de la gestión provincial. En el plano laboral y productivo, mientras las PyMEs sufren una oleada de persianas bajas que ya suma 450 locales cerrados y el desempleo trepó al 6,4%, los empleados municipales y provinciales reclaman paritarias urgentes y cláusulas de ajuste para frenar la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación.
A la crisis económica se suma el colapso de los servicios públicos esenciales. El secuestro preventivo de colectivos urbanos por circular con neumáticos destruidos expose la falta de controles sobre las empresas concesionarias, al tiempo que gremios del transporte y choferes fustigan el cajoneo de expedientes de alivio fiscal y la falta de inversión en unidades operativas.
El cuadro de vulnerabilidad ciudadana se completa con el reclamo por la falta de seguridad en las barriadas del Valle Central. Vecinos autoconvocados denuncian zonas liberadas por la escasez de patrulleros y personal en las subcomisarías periféricas, mientras la impunidad en causas de alto impacto político y las protestas contra la actividad minera en la Puna continúan sin canalización oficial.
Inacción institucional y fuertes reclamos a la gestión estatal
La falta de respuestas ante la acumulación de demandas en las calles reactivó serias controversias políticas. Diversos referentes de la oposición y de las centrales obreras recriminan que el oficialismo priorice el cálculo político y la parálisis de la actividad parlamentaria en la Cámara de Diputados antes que articular mesas de diálogo efectivo con los sectores damnificados.
A esta pasividad administrativa se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de desarrollo económico y la realidad salarial de miles de familias catamarqueñas. Dirigentes sindicales remarcan el malestar social por el desinterés estatal en intervenir mediante auxilio financiero en las comunas del interior, donde los haberes de pobreza conviven con la falta de insumos en dependencias públicas.
La sumatoria de reclamos abiertos en el territorio provincial ratifica la gravedad de la crisis en Catamarca. Con asambleas permanentes de trabajadores, marchas en las calles y una creciente desaprobación ciudadana, la sociedad exige al Gobierno provincial la puesta en marcha de un plan integral que atienda las urgencias reales de todas las familias catamarqueñas.
Fuente: El Aconquija










