Después de varios días de incertidumbre, especulaciones y consultas médicas, el papa León XIV despejó finalmente las dudas sobre su viaje a América Latina. Lo hizo a través de un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que ratificó su intención de regresar al continente y puso fin a las versiones que habían comenzado a circular después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido hace menos de dos semanas. La confirmación llega cuando faltan apenas trece días para su desembarco en la Argentina, donde Javier Milei y su hermana Karina esperan recibirlo el próximo 8 de noviembre, en el comienzo de una visita de cuatro jornadas que movilizará a distintas áreas del Gobierno.
“Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría”, escribió el pontífice. El mensaje tuvo una importancia que excede su contenido religioso: fue la señal pública más clara de que León XIV mantiene su decisión de realizar una gira que incluirá Uruguay, la Argentina y Perú, pese a los interrogantes que había despertado su estado de salud.
La incertidumbre se había instalado el pasado 13 de octubre, cuando el Papa fue operado en el Policlínico Gemelli de Roma para extirparle un tumor pulmonar. La intervención obligó a revisar las condiciones en las que podría afrontar un viaje de semejante magnitud, con múltiples traslados, encuentros institucionales y celebraciones multitudinarias. Aunque los médicos que participaron de su tratamiento transmitieron señales favorables sobre su recuperación, durante varios días no hubo una ratificación personal del pontífice sobre la continuidad de la gira. En el Gobierno argentino, mientras tanto, la instrucción fue mantener todos los preparativos en marcha.
La principal responsable de esa organización fue Karina Milei, que asumió personalmente la coordinación política del operativo y encabezó distintas reuniones con funcionarios nacionales, representantes de la Iglesia y autoridades de las jurisdicciones involucradas. La secretaria general de la Presidencia se puso al frente de una estructura que deberá articular la seguridad, los traslados y las actividades de una visita de enorme magnitud, con una convocatoria que podría reunir a millones de fieles.
La hermana del Presidente encabezó en agosto una primera reunión de coordinación en la Casa Rosada, de la que participaron ministros del Gabinete y representantes del Vaticano. En septiembre volvió a reunir a las autoridades, esta vez en la sede del Ministerio de Seguridad, junto a la ministra Alejandra Monteoliva y representantes de la Conferencia Episcopal Argentina. Allí se avanzó sobre la logística y las responsabilidades de cada jurisdicción, además de los feriados previstos para facilitar la participación de los fieles.
En aquella oportunidad, Karina también comunicó que el Gobierno invitaría a los 23 gobernadores, al jefe de Gobierno porteño y a legisladores de todas las fuerzas políticas al encuentro institucional que el Papa mantendrá en el Palacio Libertad. La decisión busca darle a la recepción un carácter que trascienda al oficialismo, aunque será inevitable que la visita tenga una dimensión política para un Presidente que mantiene una relación particular con la Iglesia católica.
Itinerario papal
El itinerario previsto comenzará el domingo 8 de noviembre, cuando León XIV llegue a Buenos Aires procedente de Uruguay. Su arribo está programado para las 16.30 y, después de la recepción oficial, se trasladará a la Plaza San Martín para realizar un homenaje al Libertador. Desde allí partirá hacia la Casa Rosada, donde mantendrá una audiencia con Javier Milei. La primera jornada concluirá con un encuentro con autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.
El lunes 9 será una de las jornadas centrales de la visita. Por la mañana, el pontífice se trasladará al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, en el sur del conurbano bonaerense, donde tendrá contacto con personas con discapacidad y trabajadores de la institución. Luego encabezará una misa multitudinaria frente al Monumento a los Españoles, en Palermo, uno de los principales acontecimientos religiosos previstos durante su estadía. Para facilitar la concurrencia, el Gobierno dispuso que ese día sea feriado nacional.
Por la tarde, León XIV participará de un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero. Más tarde mantendrá una reunión con líderes de distintas confesiones religiosas en el Palacio San Martín y cerrará la jornada con una celebración junto a los obispos argentinos en la Catedral Metropolitana.
El martes 10 será el turno de Córdoba, adonde el Papa viajará por la mañana para celebrar una misa en la Escuela de Aviación Militar. La agenda contempla además un encuentro con sacerdotes, religiosos y agentes pastorales en la Catedral de la capital provincial. De regreso a Buenos Aires, encabezará una vigilia con jóvenes en el Monumento a los Españoles, en otra de las actividades que se espera que concentre una convocatoria multitudinaria.
La última jornada, el miércoles 11, comenzará con una visita a un establecimiento penitenciario federal en la Ciudad de Buenos Aires. Después, el pontífice se trasladará a Luján, donde celebrará una misa frente a la basílica de Nuestra Señora de Luján, uno de los principales centros de peregrinación del país. La despedida oficial está prevista para las 13.30 en Ezeiza, desde donde partirá hacia Lima para continuar su gira latinoamericana.
El despliegue representa uno de los mayores desafíos logísticos que afrontará la administración libertaria. El operativo contempla la coordinación de tres aeropuertos, cuatro celebraciones masivas y una serie de encuentros institucionales y religiosos, además de la intervención de fuerzas de seguridad nacionales y provinciales. Las autoridades trabajan sobre escenarios de concurrencia extraordinaria, con estimaciones que llegan a varios millones de personas a lo largo de las cuatro jornadas.
De todos modos, el cronograma todavía podría experimentar modificaciones. La reciente operación del pontífice abrió la posibilidad de que el Vaticano reduzca algunas actividades o reorganice los traslados para evitar un esfuerzo físico excesivo. La confirmación difundida este lunes despeja la principal incógnita, pero no necesariamente supone que cada una de las actividades previstas vaya a mantenerse sin cambios.
PL/CRM










