“No va haber ningún problema con el refinanciamiento de deuda”, aseguró el ministro Luis Caputo este lunes por la mañana al presentar la hoja de ruta con la que el Gobierno afrontará las obligaciones financieras pactadas hasta el final del mandato de Javier Milei. El Ministerio de Economía combinó distintos mecanismos para sostener los compromisos de deuda, entre ellos la renovación de REPOS, licitaciones y acuerdos con organismos multilaterales, en un esquema que el propio equipo económico definió como “muy conservador” en materia de nuevas colocaciones.
El objetivo detrás del anuncio fue mostrar que la Casa Rosada tiene blindado el pago de deuda 2027 para evitar riesgos con el dólar en medio de las elecciones presidenciales, donde el libertario buscará la reelección. “Salir a los mercados es una opción más, no un objetivo”, dijo el ministro junto al secretario de Finanzas, Federico Furiase, y de Política Económica, José Luis Daza. El titular del Palacio de Hacienda también se refirió a futuras privatizaciones y descartó una devaluación: dijo que “Argentina ya no será regalada en dólares”.
“El programa tiene opcionalidad. Es un programa conservador. Hay muchas cosas que estamos trabajando desde hace mucho tiempo y hay otra que es salir a los mercados este año y el año que viene. Pero puede ser una opción. Para nosotros es una opción más, no un objetivo”, amplió el titular del Palacio de Hacienda.
En el corto plazo, el frente más inmediato que tiene el Gobierno son los US$4.300 millones que el país deberá pagarle a bonistas privados el próximo 9 de julio. Ese vencimiento se inscribe en un cronograma más amplio que el secretario de Finanzas detalló en la conferencia de este lunes.
Según explicó Furiase, el esquema oficial se apoya en el “armado de colchones en 2026” para llegar “con mucha holgura” a 2027, un año que, según su lectura, “va a ser menos desafiante que el 2026 en términos de las fuentes de financiamiento que tenemos que desarrollar”. Uno de los objetivos centrales del anuncio de este lunes fue exhibir que el financiamiento “está completamente cerrado, no solamente para el 2026 sino también para el 2027”. El Gobierno vincula esa señal con la baja del riesgo país a la zona de los 415 puntos, que interpreta como un reflejo de mayor confianza de los inversores en la capacidad de pago del país.
“El financiamiento 2026 es un ´buffer´ financiero que descomprime 2027. Estamos purgando las consecuencias del pasado”, enfatizó Caputo. “El refinanciamiento de 2026 está sobre cumplido por 3.700 millones y los de 2027 son menos desafiantes que los de 2026. Refinanciando deuda con legislación local es suficiente. No habrá ningún problema”, indicó.
En cuanto a la estrategia de financiamiento, Furiase remarcó que se priorizaron “fuentes de financiamiento alternativas” a la emisión de deuda en los mercados internacionales, donde las tasas resultan más elevadas. El funcionario aclaró que “el endeudamiento en ley extranjera es una opción”, aunque el equipo económico no está “obligado a emitir bonos” bajo esa legislación si las condiciones no resultan convenientes. En ese marco, Economía ya colocó dos bonos en dólares, con vencimiento en 2027 y en 2028 —este último, una vez concluido el mandato de Milei—, cada uno con un límite de colocación de hasta US$2.000 millones, cupos que ya fueron completados.
El financiamiento con organismos multilaterales también forma parte del esquema. El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial aprobaron créditos por un total de US$1.750 millones, que funcionarán como garantía para la suscripción de préstamos con bancos privados: US$1.200 millones corresponden al Banco Mundial y US$500 millones al BID.
A ese esquema se suma el anuncio del Banco Central sobre la ampliación de REPOS hasta 2028, una medida que redujo el volumen de compromisos previstos para el actual año electoral y que el Gobierno presenta como parte del “poder de fuego” disponible para sostener el esquema cambiario en los próximos meses.
Según adelantó Caputo, el Gobierno buscará que el país obtenga una certificación para el país de “investment grade” y lo ató a la reelección de Milei. “Hacia el final del segundo mandato, si Dios quiere, de Javier Milei, argentina ya sea ‘grado de inversion’, investment grade”, dijo el ministro.
“Este es un objetivo, no una promesa. Lo creemos cumplible. Dos de las tres calificadoras nos han dicho que es difícil pero lograble. Es mucho mejor para las familias: implica estabilidad cambiaria, mayores inversiones, mayor empleo y productividad; es una especie de sello de país confiable y creíble”, explicó Caputo.
Dólares
En el tramo de las preguntas de la prensa acreditada, Caputo descartó una devaluación y habló del tipo de cambio: dijo que el creciente ingreso de dólares que se prevé para los próximos años a partir del sector energético provocará que “Argentina ya no será regalada en dólares”.
“Argentina dejará de ser un país regalado en dólares y eso es importante que así sea” porque “la moneda es un reflejo de lo que es la economía”, destacó el jefe del Palacio de Hacienda. El ministro remarcó que “el tipo de cambio no es un capricho, es en función de cómo te está yendo en la economía” y afirmó que “un país regalado en dólares es un país con salarios miserables en dólares”.
El ministro afirmó que la entrada de dólares contribuirá a la estabilidad económica que debe ser una de las bases de desarrollo del resto de las industrias.
Privatizaciones
Caputo anticipó que el Gobierno calcula que sumará US$1.400 millones con las privatizaciones hasta las elecciones del año que viene. El ministro volvió a poner el foco en el programa de privatizaciones como parte central de los ingresos para acumular reservas y afrontar los vencimientos de deuda hasta fines de 2027. Calculó que en los próximos 18 meses el Ejecutivo podría sumar US$1.400 millones por el traspaso a privados de varias empresas hoy en manos del Estado. Caputo definió esos ingresos estimados como “conservadores” y dijo que espera que parte de esa agenda pueda concluirse antes de fin de año.
Entre las firmas que planea traspasar, el ministro mencionó a AySA, cuya licitación ya está abierta y cuyas ofertas se esperan abrir a mediados de agosto; el ferrocarril Belgrano Cargas y otras líneas de trenes, con pliegos en revisión que se publicarían en las próximas semanas; las centrales termoeléctricas San Martín (Timbúes, Santa Fe) y Manuel Belgrano (Campana), dentro de la privatización total de Enarsa; una nueva etapa de privatización de siete centrales hidroeléctricas en Mendoza, Salta, San Juan, Tucumán y Chubut; y el astillero Tandanor, que no figuraba entre las firmas privatizables de la Ley Bases de julio de 2024.
Caputo enmarcó el proceso en un “salto muy importante” en infraestructura, con la privatización de Transener —la principal transportadora de electricidad del país— y de la Hidrovía como antecedentes recientes, y adelantó que la licitación del Belgrano Cargas y la concesión de rutas nacionales serán los próximos catalizadores de ese crecimiento.
MC










