Si por algo se destacó Donald Trump hasta el momento en la Copa del Mundo fue por su ausencia, pero de forma extraordinaria puede haber estado haciendo sentir su presencia entre bastidores a través de diplomacia blanda.
Además de no haber asistido a ningún partido, pese al llamativo progreso de la selección de Estados Unidos hasta los octavos de final, Trump no había hecho una sola mención al torneo en sus redes sociales desde que hizo un reconocimiento de las cifras de asistencia el pasado 28 de junio. Todo cambió este domingo, cuando acudió a su red social Truth Social para agradecer a la FIFA por su decisión altamente inusual de suspender la sanción al delantero Folarin Balogun que debería cumplir en el encuentro frente a Bélgica de esta ronda.
“¡Gracias a la FIFA por hacer lo que era correcto, y revertir una gran injusticia!”, exclamaba en un breve mensaje.
¿Qué ocurrió con Balogun?
El delantero fue expulsado por un pisotón contra el defensa de Bosnia y Herzegovina Tarik Muharemovic después de haber marcado el primer tanto en la victoria de EE.UU. por 2 a 0 frente a la selección europea en el partido del miércoles. El delantero del Mónaco, que formó parte de la selección sub-21 de Inglaterra, anotó tres goles en sus tres titularidades en el Mundial y fue clave para las ambiciones ofensivas de EE.UU..
Balogun recibió una tarjeta roja directa del árbitro Raphael Claus tras una revisión del videoarbitraje, aunque la decisión fue calificada como “extremadamente dura” por algunos comentaristas estadounidenses. El brasileño ni siquiera había señalado falta en el momento inicial a pesar de encontrarse a pocos metros del incidente, pero recibió la llamada del árbitro del VAR para que revisase el incidente. Las repeticiones mostraban cómo la plancha del pie de Balogun aterrizaba sobre el tobillo de Muharemovic.
En consecuencia, la acción de Balogun supuso una tarjeta roja directa por una falta grave, y la FIFA confirmaba dos días después la sanción habitual de un partido.
¿Por qué ha generado estupor?
El Código Disciplinario de la FIFA no permite realizar apelaciones contra las tarjetas rojas directas, y funcionarios del órgano de gobernación del fútbol así como del fútbol estadounidense confirmaron tras el partido que la sanción no podía ser apelada.
Sin embargo, en un anuncio sorprendente este domingo, la FIFA alegó que en base al artículo 27 de su Código Disciplinario la exclusión quedaría suspendida, aunque la tarjeta roja se mantendrá en el expediente de Balogun durante un período de prueba de un año. Si Balogun comete “otra infracción de similar naturaleza y gravedad” tendrá que cumplir esta sanción de un partido.
El artículo 27 señala que el comité judicial de la FIFA tiene la autoridad de “total o parcialmente suspender la implementación de una medida disciplinaria”, una cláusula que, esencialmente, le da a la FIFA el derecho de vetar decisiones arbitrales.
A pesar de ello, un artículo previo del Código Disciplinario, el 10.5, refleja que la sanción de tarjeta roja directa conlleva automáticamente un partido de suspensión.
¿Pasó esto antes?
El hasta ahora poco conocido artículo 27 ya tuvo impacto en el presente Mundial, ya que la FIFA utilizó esta cláusula para permitir a Cristiano Ronaldo participar en los dos primeros partidos del torneo. El delantero de Portugal recibió inicialmente una sanción de tres partidos tras ser expulsado contra la República de Irlanda durante un partido de clasificación para el Mundial en el mes de noviembre.
La suspensión de Ronaldo se redujo entonces a un partido, que cumplió en el encuentro de clasificación contra Armenia, lo que le permitió estar disponible para jugar en los partidos de debut de la Copa del Mundo frente a la República Democrática del Congo y Uzbekistán. El portugués fue invitado por Trump a la Casa Blanca la semana previa a que su sanción fuera parcialmente suspendida.
En el año 1962, durante el Mundial de Chile, la estrella de Brasil Garrincha jugó la final contra Checoslovaquia pese a que había sido expulsado en la semifinal. Apenas tuvo impacto en el juego debido a una lesión, pero Brasil venció por 3 a 1. Hay que recordar que, hasta el Mundial de 1970, no existían las tarjetas amarillas y rojas, sino que en aquel momento las sanciones a los jugadores eran decisiones dependientes de los árbitros señaladas verbalmente.
¿Cuál fue el papel de Trump?
Varias fuentes confirmaron a The Guardian que Trump hizo un total de tres llamadas a la FIFA, desde el miércoles, para asegurar que el cambio tenía lugar. La Casa Blanca no contestó a las preguntas del diario británico, mientras que la FIFA rechazó hacer comentarios.
Además, hubo diversas informaciones a lo largo de la noche del domingo acerca de que el grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, liderado por Andrew Giuliani —el hijo del abogado y exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani—, había en efecto lanzado una ofensiva legal contra la suspensión de Balogun centrada en el uso de repeticiones a cámara lenta para tomar decisiones mediante el VAR. En caso de ser cierta esta información, las implicaciones de una queja de este tipo podrían ser significativas y abrir las puertas a múltiples acciones legales contra el procedimiento disciplinario en el futuro. De nuevo, la Casa Blanca no respondió a las preguntas de The Guardian al respecto.
¿Qué hizo Bélgica al respecto?
Bélgica no hizo ningún intento de disfrazar su enfado. Su seleccionador, Rudi García, tendrá ahora poco más de 24 horas para preparar a sus jugadores para enfrentarse a unos oponentes con el delantero clave que pensaban que estaría sancionado en el campo.
En un comunicado con duras palabras la Real Asociación de Fútbol de Bélgica acusó a la FIFA de romper sus propias reglas, y dejó abierta la posibilidad de llevar a cabo acciones legales. “Estamos estupefactos con esta decisión”, señalaba el comunicado. “Esta decisión entra en contradicción directa con las previsiones de las reglas de la competición de la Copa del Mundo de la FIFA 2026”.
“La naturaleza automática de una suspensión de este tipo fue también explícitamente reafirmada en la circular número 16 de la Copa del Mundo 2026, que fue distribuida a todas las federaciones miembros participantes el 12 de mayo de 2026. La misma regla es reiterada en cada reunión de coordinación de partido antes de cada encuentro y en todas las presentaciones de trabajo de la Copa del Mundo 2026.
“De acuerdo a salvaguardar los derechos legítimos de todos los equipos participantes y para proteger los principios fundamentales del juego limpio en nuestro deporte, tanto en esta Copa del Mundi como en ediciones futuras del torneo, la Federación belga está investigando todas las opciones potenciales.
Es previsible que la polémica no haya hecho más que empezar.
¿Y la UEFA?
En un comunicado oficial hecho público este lunes, el organismo de gobernanza del fútbol europeo, la UEFA, considera que la decisión tomada el domingo de suspender durante un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja directa mostrada al jugador estadounidense Folarin Balogun “ha cruzado una línea roja”.
La UEFA señala que el fútbol, como cualquier otro deporte, “se basa en normas”, que describe como “la base de una competición justa, honesta y transparente”. Aunque reconoce que, en ocasiones, las normas están “abiertas a la interpretación”, señala taxativamente que “en este caso, no”. “Una suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un órgano competente para su aplicación”, defiende el organismo europeo, que añade que es un principio “consagrado en el reglamento, que no puede ser objeto de excepciones, y mucho menos en pleno desarrollo de un torneo en el que otros muchos jugadores se han encontrado en la misma situación y han cumplido su suspensión con normalidad”.
“Cuando los guardianes de las normas ya no garantizan su certeza, la integridad del juego queda en entredicho y se socava la credibilidad de una competición”, llega a afirmar el comunicado de la UEFA, que critica que esta decisión “sienta un precedente en el torneo en curso” y avisa que situaciones similares “exigirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición”.
La UEFA apunta también que el fútbol es “el deporte más querido del mundo” porque, además de “hermoso”, se juega en todas partes “con las mismas reglas”. Y señala que un torneo “nunca es un caso aislado” y que, si el torneo en cuestión es el Mundial, “tiene el poder de generar consecuencias positivas o negativas para el deporte en su conjunto”. La UEFA además expresa su “incredulidad” frente a una decisión “sin precedentes, incomprensible e injustificable”.
Bruselas cuestiona el uso del deporte con motivos políticos
El comisario europeo para la Justicia Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, dijo este lunes que cree que la suspensión de la sanción a Balogun “fue una decisión incorrecta”.
“Dicho esto, siempre he sido claro. Las decisiones sobre las reglas deportivas y los asuntos deportivos pertenecen a las instituciones deportivas y no a los políticos. Influir sobre las decisiones deportivas pone en cuestión la autonomía del deporte. Nuestro foco debería estar en los desafíos de gobernanza reales que enfrenta el deporte, incluida la utilización del deporte con motivos políticos”, sostuvo en un mensaje en la red social X.
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