Javier Milei volvió a reunir este lunes a su gabinete en la Casa Rosada por tercera semana consecutiva, una frecuencia que contrasta con la dinámica más espaciada que habían tenido esos encuentros durante buena parte del año. Esta vez, Malvinas volvió a ocupar el centro de la conversación, aunque también hubo espacio para repasar la marcha de la economía, el Presupuesto 2027 y la reforma electoral. Como telón de fondo apareció otra vez un problema que conecta buena parte de esos frentes: la necesidad de conseguir votos en el Congreso y ordenar la relación con los gobernadores.
La reunión sirvió, en primer lugar, para hacer un seguimiento de los anuncios que Milei realizó el jueves pasado durante la cadena nacional dedicada a las Islas Malvinas. El Gobierno repasó las medidas anunciadas, evaluó su impacto político y mediático, y comenzó a definir los próximos pasos de una ofensiva con la que el Presidente pretende instalar el reclamo de soberanía entre los asuntos centrales de su agenda.
Hubo, en ese sentido, una primera definición parlamentaria: el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional ingresará al Congreso por la Cámara de Diputados. La decisión coloca al presidente de ese cuerpo, Martín Menem, que participó de la reunión de gabinete, en un lugar central para el comienzo de una discusión que la Casa Rosada pretende convertir también en una prueba para la oposición.
La iniciativa contempla, entre otras cuestiones, la conformación de un Consejo de Seguridad Nacional y se complementa con el endurecimiento de las sanciones contra las empresas que participen de la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina. La implementación del nuevo consejo abrió durante el fin de semana interrogantes sobre su composición, sus atribuciones y la relación que tendría con los organismos ya existentes.
La discusión continuará este martes en otro ámbito. Milei definió que el canciller Pablo Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, participen de la reunión de la mesa política para ordenar los próximos pasos de la estrategia. El desembarco de ambos funcionarios en ese encuentro muestra hasta qué punto el Gobierno busca que la agenda por Malvinas deje de quedar circunscripta a Cancillería y Defensa y pase a formar parte también de su estrategia política y parlamentaria.
En la Casa Rosada hicieron, además, una evaluación favorable del impacto inicial de la ofensiva. Cerca del Presidente siguieron particularmente el repliegue de grandes compañías internacionales de servicios petroleros del proyecto Sea Lion, desarrollado en las aguas que rodean al archipiélago, y lo interpretaron como una primera señal de que la amenaza de sanciones puede tener consecuencias sobre las empresas involucradas.
El Gobierno también puso bajo la lupa la repercusión pública de la cadena nacional. La discusión ocurre después de que Milei decidiera convertir Malvinas en uno de los asuntos centrales de su agenda, luego de que la cuestión volviera a ganar espacio en la conversación pública. El Presidente utilizó el discurso del jueves para intentar tomar la iniciativa y marcarle la cancha a la oposición; ahora, la preocupación de la Casa Rosada pasa por cómo prolongar políticamente ese impulso y convertir los anuncios en decisiones concretas.
Economía y pulseada legislativa
La reunión tuvo también un capítulo económico. Milei y sus ministros repasaron las principales variables y los indicadores de actividad y el Presidente volvió a defender el rumbo de su programa. En particular, ratificó que no está dispuesto a relajar la política monetaria “bajo ningún concepto”, bajo el argumento de que hacerlo implicaría poner en riesgo tanto los resultados obtenidos como la reputación que, según considera, construyó su administración en esa materia.
Milei destacó además las 17.155 desregulaciones que el Gobierno contabiliza desde el comienzo de la gestión bajo el área que conduce Federico Sturzenegger. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado aprovechó el encuentro para presentar detalles de una nueva ley de Mercado de Capitales que su cartera se encuentra elaborando y que se sumaría al paquete de iniciativas que el Ejecutivo pretende llevar al Congreso.
Ese nuevo proyecto aparece en momentos en que la Casa Rosada ya tiene por delante una agenda legislativa cargada. Uno de los capítulos centrales es el Presupuesto 2027. El Gobierno trabaja contrarreloj para cerrar el texto que deberá enviar al Congreso antes del 15 de septiembre y mantiene como condición central el equilibrio fiscal. Esa premisa anticipa una negociación delicada con las provincias, que vuelven a reclamar recursos y capacidad para afrontar sus propios compromisos.
En ese punto aparece una preocupación que excede la discusión estrictamente presupuestaria. En el Gobierno siguen con atención el endeudamiento y la creciente morosidad, un problema que genera inquietud entre los gobernadores por su impacto económico y social en las provincias. La cuestión se incorpora así a una relación que la Casa Rosada necesita administrar con especial cuidado mientras intenta conseguir respaldo para sus principales proyectos.
El vínculo con los mandatarios provinciales se vuelve todavía más relevante por las dificultades que encuentra el oficialismo para avanzar en el Congreso. Dentro del Gobierno mencionan como uno de los ejemplos el Súper RIGI, que continúa trabado en el Senado. Allí aparece otro de los asuntos que formaron parte de las conversaciones de este lunes: la reforma electoral.
La intención inicial de la Casa Rosada de avanzar directamente con la eliminación de las PASO se volvió un callejón sin salida. Ante ese escenario, Milei y sus colaboradores analizan una alternativa menos ambiciosa pero potencialmente más viable. En lugar de eliminar las primarias, el Gobierno estudia quitarles su carácter obligatorio, una modificación con la que espera ampliar el margen de acuerdo entre los bloques que hasta ahora no estaban dispuestos a acompañar su desaparición.
El cambio obliga a la Casa Rosada a adaptar su estrategia original a una aritmética parlamentaria que sigue siendo ajustada. El Gobierno pretende reducir el peso de las PASO sobre el calendario electoral, pero evita por ahora embarcarse en una pelea cuya victoria no tiene asegurada. Diego Santilli, a cargo de buena parte del diálogo con los gobernadores, y Karina Milei, con incidencia directa sobre el armado político y legislativo, tendrán un papel central en la búsqueda de los votos que hoy faltan.
La reunión incluyó además un repaso de las áreas de Seguridad y Capital Humano, sus principales líneas de trabajo y prioridades. Del encuentro participaron todos los ministros, además de la senadora Patricia Bullrich y Menem. Pero la decisión de llevar este martes a Quirno y Presti a la mesa política ofrece una pista sobre dónde estará puesto el foco inmediato de la Casa Rosada. Después de la cadena nacional, Milei busca convertir Malvinas en una agenda de gobierno, pero también en una nueva batalla política dentro del Congreso.
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