
Un nuevo colapso cloacal en el casco céntrico de la Capital profundizó el malestar vecinal por el abandono de los servicios públicos en Catamarca. A través de reiterados reportes canalizados hacia las líneas ciudadanas, frentistas y comerciantes denunciaron que sobre calle Rivadavia las aguas servidas brotan directamente por las rejas subterráneas, generando emanaciones nauseabundas que vuelven irrespirable la circulación y alertan sobre el surgimiento de un foco contaminante a escasos metros de los locales comerciales.
El reclamo, sintetizado bajo la advertencia vecinal de que el hedor no se aguanta en la vía pública, refleja un colapso estructural que se replica en diversos puntos urbanos. Mientras los líquidos contaminantes escurren por el cordón cuneta sin intervención de cuadrillas sanitarias de la empresa estatal Aguas de Catamarca SAPEM, los transeúntes deben esquivar los derrames en zonas de alto tránsito peatonal, exponiéndose a riesgos biológicos cotidianos.
Este deterioro ambiental en el centro metropolitano no es un hecho aislado, sino que coincide con denuncias similares de pérdidas de fluidos cloacales en Valle Chico y reclamos por derrames y acumulación de residuos en el Circuito 3. Las barriadas conviven a diario con basurales improvisados, calles rotas por pérdidas hídricas y cestos desbordados que no son recolectados a término, configurando un cuadro de desidia urbana generalizada.
La falta de mantenimiento en el trazado de desagües cloacales contrasta con la presión fiscal y tarifaria que soportan los usuarios. Mientras los organismos públicos provinciales autorizan de forma periódica ajustes en los cuadros tarifarios del agua y la energía, las cuadrillas operativas demoran días en responder a los avisos de desbordes fétidos, dejando a los frentistas desamparados ante la degradación de su entorno inmediato.
Pérdidas cloacales, basurales crónicos y la inacción en el mantenimiento de la red
La sucesión de quejas vecinales interpela directamente al gobernador Raúl Jalil y a las autoridades de las empresas estatales prestatarias. Mientras la conducción provincial publicita convenios comerciales y foros empresariales fuera de la provincia, el microcentro capitalino y los distritos periféricos exhiben una severa incapacidad operativa para resolver falencias elementales de saneamiento ambiental y mantenimiento urbano.
El impacto sobre el sector comercial agrava la situación. Con ventas minoristas que cayeron un 2,7% mensual y una caída pronunciada del consumo en locales gastronómicos golpeados por el incremento de costos operativos, la presencia de efluentes cloacales frente a las vidrieras ahuyenta a los clientes y perjudica de manera directa a los emprendedores que intentan sostener su actividad en medio de la crisis económica.
El derrame sobre calle Rivadavia vuelve a dejar al descubierto las deudas históricas que arrastran los servicios públicos en Catamarca. Con vecinos que deben convivir con aguas servidas en las veredas, reclamos desoídos por las prestatarias y riesgos latentes para la salud comunitaria, los ciudadanos exigen reparaciones integrales urgentes que garanticen condiciones higiénicas mínimas en el corazón del Valle Central.
Fuente: El Aconquija










