
Un nuevo hecho delictivo perpetrado en la zona norte de la Capital volvió a poner en tela de juicio la eficacia del patrullaje preventivo en Catamarca. Alrededor de las 00:30 de este lunes, efectivos de la Comisaría Décima Tercera interceptaron y aprehendieron a un joven de 24 años de apellido Ceballes en la intersección de las calles Los Alelíes y Padre Pascual Soprano, cuando intentaba forzar una camioneta que se encontraba estacionada en las inmediaciones de un taller mecánico del sector barrial.
Durante la requisa efectuada en la vía pública, los uniformados procedieron al secuestro de elementos típicos utilizados para violentar vehículos: el sospechoso portaba un caño metálico y un par de guantes para eludir rastros. Tras el procedimiento, el aprehendido fue trasladado y alojado en la Seccional Octava por razones de jurisdicción, quedando a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Norte para la formulación formal de cargos por tentativa de robo.
Pese a la captura concreta del infractor, el episodio generó honda indignación entre los frentistas de las barriadas del norte capitalino. Comerciantes y vecinos vienen señalando que las calles quedan a merced de sujetos que merodean rodados y propiedades privadas durante la madrugada, en un contexto donde los rondines policiales se reducen a pasos aislados y reactivos que no logran disuadir el avance sistemático de los delitos contra el patrimonio ciudadano.
Delitos contra vehículos, falta de recursos y las fallas del patrullaje preventivo en Catamarca
Este intento de ilícito se acopla a una preocupante seguidilla de hechos que reflejan el descontrol del orden público en el Valle Central y el interior. Durante las mismas horas, una confitería bailable de Santa María fue escenario de amenazas de muerte hacia la custodia policial, mientras que una fiesta clandestina en Valle Viejo concluyó con tres jovencitas hospitalizadas tras una brutal golpiza, exponiendo la vulnerabilidad de las zonas residenciales ante la ausencia de operativos fijos de disuasión.
La reiteración de estos atracos nocturnos interpela directamente al gobernador Raúl Jalil y al Ministerio de Seguridad provincial. Mientras los organismos públicos provinciales focalizan sus recursos en retener motocicletas por faltas documentales en las cuatro avenidas principales del casco céntrico, los sectores barriales carecen de postas móviles y cuadrículas de vigilancia permanentes que neutralicen a los malvivientes antes de que actúen sobre rodados o viviendas familiares.
La desprotección vecinal se agudiza por la asfixiante coyuntura social que atraviesan las familias en el territorio. Frente a un deterioro salarial donde casi la mitad de los hogares vulnerables toma créditos para subsistir y con boletas de servicios impagables aplicadas por EC SAPEM, los trabajadores deben afrontar además los costos de rejas, alarmas o la pérdida de sus herramientas de trabajo sin que el Estado provincial garantice una custodia efectiva de las calles.
Fuente: El Aconquija










