
Durante la mañana de este viernes 23 de octubre, se realizó el acto de cierre del proyecto interinstitucional «Fray Mamerto Esquiú: legado de fe, educación y compromiso ciudadano», llevado adelante por escuelas de Miraflores, departamento Capayán, con la participación de la parroquia Santa Ana y San Joaquín y el municipio de Huillapima, en conmemoración del Bicentenario del nacimiento de nuestro querido Beato.
La ceremonia tuvo lugar en las instalaciones de la escuela Nº 490 de Miraflores, gestora del proyecto, y contó con la presencia del obispo diocesano Mons. Luis Urbanč, acompañado por el párroco de la parroquia Santa Ana y San Joaquín, Pbro. Eduardo Navarro; el delegado municipal de Miraflores, Daniel Farías, autoridades de la municipalidad de Huillapima, entre ellas el director de Cultura, Gustavo Ludueña; la supervisora pedagógica Prof. Analía Bazán; la directora de la escuela anfitriona, Lic. Rosana Marisa Balastegui; los directores de las escuelas Nº 22 Sargento Mario Cisnero, Prof. Víctor Chasampi; Nº 237 La Paraguaya, de Los Pocitos, Prof. Pamela Rasgido; Nº 411 de Sisi Huasi, Prof. Antonia Herrera; escuela secundaria N° 44, Prof. Karina Astrada, alumnos, familias, gauchos y vecinos de la zona.
En una jornada lluviosa, el acto se inició con el izamiento de la Bandera en el mástil del patio escolar, tras lo cual se concretó el ingreso de las banderas de ceremonia de las instituciones educativas y de la agrupación gaucha local. Seguidamente se entonaron las estrofas del Himno Nacional, el Himno a Catamarca y el Himno a Fray Mamerto Esquiú, interpretados por el coro de alumnos vestidos con el sayal franciscano.
Mons. Urbanč tuvo a su cargo la bendición en esta conmemoración del Beato Mamerto Esquiú en los 200 años de su nacimiento, y los recordatorios preparados para esta ocasión.
“Un hombre que supo sintetizar el espíritu de su época”
El padre Navarro destacó que el Beato Esquiú fue “un hombre que supo sintetizar el espíritu de su época. No únicamente fue un peregrino, religioso, y todo lo demás, sino, sobre todo, una existencia que supo, en el proceso de desarrollo de su historia, ser un hombre creador desde dentro hacia fuera”.
También resaltó que “este hombre religioso es un hombre culto, por ende, civilizado y sujeto a la ley. Una suerte de ecuación magistral: obediente (faceta religiosa) porque culto (cívico, en el sentido griego y romano); culto porque obediente. Estas palabras nos recuerdan a su gran discurso sobre la Constitución. Pero, gracias a que se fue cultivando, abrevando de las fuentes de la sabiduría y cultura universales, en un terruño tan pequeño -como lo fue la Catamarca de hace 200 años atrás-, este humilde Beato se deslumbró ante el universo que se presentó delante de sí”.
Asimismo, apuntó que “su espíritu se cautivó ante el poderoso sentido que lo abstrajo ante el Misterio. No por lo oscuro y carente de ciencia, si no que, por su acrecentada intuición, supo dejarse atraer por la luz de la Sabiduría divina. Ya que la oscuridad teñía las calles anarquizadas y controvertidas, las cuales tuvo que atravesar: tanto en su vida pública, como en su búsqueda de la perfección espiritual. Pero «el pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran luz» (Is 9, 2)”.
“Su vida y su legado nos invitan a reflexionar sobre valores”
Por su parte, la directora Balastegui consideró que “cerrar este proyecto no significa poner punto final a una experiencia. Significa reconocer todo lo que hemos aprendido, agradecer todo lo que hemos compartido y renovar el compromiso de seguir construyendo juntos una sociedad más humana, más justa, más solidaria e inclusiva”.
“Elegimos honrar la figura de Fray Mamerto Esquiú porque su vida y su legado nos invitan a reflexionar sobre valores que siguen teniendo plena vigencia: la fe vivida con coherencia, la educación como camino de crecimiento y libertad, y el compromiso social como expresión concreta del amor al prójimo”, manifestó.
Y señaló que “su ejemplo nos recuerda que las grandes transformaciones comienzan con pequeños gestos, con palabras que orientan, con manos que ayudan y con corazones dispuestos a servir. Y eso es, precisamente, lo que este proyecto nos ha permitido experimentar: que cuando unimos voluntades, compartimos saberes y trabajamos por un objetivo común, somos capaces de generar experiencias que dejan huellas verdaderas”.
Agradeció a las escuelas participantes, “a sus equipos directivos, docentes, estudiantes y a todas las personas que se involucraron con entusiasmo y responsabilidad. Gracias por abrir las puertas, por compartir sus experiencias, por aportar ideas, por enseñar y aprender, y por demostrar que la escuela es mucho más que un espacio de enseñanza: es un lugar donde se construyen ciudadanía, identidad, valores y futuro”.
Reconoció y expresó su gratitud a la Municipalidad de Huillapima y a la parroquia Santa Ana y San Joaquín. “Gracias por ayudarnos a mantener viva la memoria de Fray Mamerto Esquiú y por recordarnos que la fe adquiere su verdadero sentido cuando se transforma en amor, servicio, fraternidad y compromiso con quienes más lo necesitan”, dijo.
“Que el legado de Fray Mamerto Esquiú no termine con este acto, sino que continúe creciendo en cada escuela, en cada familia, en cada institución y en cada corazón dispuesto a servir”, concluyó.
Ofrenda floral y números artísticos
En la oportunidad, se colocó una ofrenda floral ante la imagen del Beato Esquiú, y se ofreció una representación sobre la vida del Beato Esquiú y canciones interpretadas por los alumnos con el acompañamiento de Las Cuerdas Mágicas, cuyos integrantes cantaron “Del Suncho a la Gloria”, autoría de Carlos Bazán y María Elena Barrionuevo, además de otros números artísticos.
Con este encuentro concluyó el desarrollo de este proyecto convertido en una invitación a investigar, crear, reflexionar y descubrir la figura de nuestro Beato, como también una oportunidad para encontrarse con nuestra historia, reconocer nuestros valores y comprender que el conocimiento crece cuando se comparte.
Bendición de mural
El Obispo junto con el párroco se trasladaron hasta el ingreso a la localidad de Los Ángeles, para bendecir el mural en honor del Beato Esquiú -incluido dentro del proyecto-, levantado en el lugar donde estaba previsto la realización del acto, que finalmente se hizo en la escuela debido a la fuerte llovizna registrada en la zona.










