En los últimos días se multiplicaron las protestas de usuarios de telefonía celular en nuestro departamento a partir que la mayoría de los comercios habilitados para la venta de tarjetas telefónicas o saldos virtuales tomaron la decisión hegemónica de cobrar un adicional. En diálogo con Martín, un vecino domiciliado en el casco céntrico de Andalgalá, nos brindó el siguiente testimonio:
«El viernes pasado en horas de la siesta, mientras me dirigía a trabajar en mi vehículo particular por Avenida Libertad, paré sobre la marcha, estacioné y baje a comprar una tarjeta telefónica (405209838616) por un valor de pesos veinte en un kiosco ubicado en inmediaciones del Barrio Juan Domingo Perón.
Si bien me ocurrió otras veces y fue cómplice de la maniobra, me sorprendió cuando su propietario, posterior a recibirme el dinero, me exige un peso para pagar el traslado de las mismas, porque según él, son difíciles de conseguir y debe abonar un transporte especial.
No aboné en ese instante debido a que no traía consigo cambio, y luego me puse a pensar hasta qué punto correspondía que volviera a consentir con esta estafa, porque es así por donde se la mire, y decidí terminantemente no pagar el peso que ‘debía’ al kiosquero».
En contrapartida entrevistamos a varios concejales locales que también fueron receptores de estas denuncias y que están trabajando en el asunto, y ellos argumentaron que “El cobro de cualquier plus a la compra de tarjetas telefónicas o cargas virtuales configura una clara infracción al Artículo 7º de la Ley Nacional 24.240 de Defensa del Consumidor que expresa que la oferta dirigida a consumidores potenciales indeterminados, obliga a quien la emite durante el tiempo en que se realice, debiendo contener la fecha precisa de comienzo y de finalización, así como también sus modalidades, condiciones o limitaciones. Es decir, las tarjetas de recarga para teléfonos celulares son productos que se comercializan bajo una reglamentación de precios, por lo tanto, aplicar un monto extra no está permitido. Además, hay que aclarar que la empresa le da al cliente la posibilidad, y así lo oferta, de obtener crédito en su celular con la modalidad de tarjeta prepaga o cargas virtuales a un determinado precio. Y dentro de ese monto, está incluida la comisión del comerciante que no paga la tarjeta, por ejemplo, a veinte pesos, sino a un precio mucho menor, previéndose que dentro de ese margen que le queda, está también la carga impositiva”.
Por Carlos Esteban Martín Visconte.










