Es en el estado de Guerrero, el mismo donde desaparecieron los 43 estudiantes en septiembre. El fiscal dijo que no descarta ninguna hipótesis, aunque se cree que pueda tratarse de un fraude en el servicio de la funeraria.
El hallazgo de 61 cadáveres, algunos de mujeres y niños, en un crematorio privado abandonado en Acapulco, estado de Guerrero, el mismo donde en septiembre pasado desaparecieron 43 estudiantes, puso en alerta a las autoridades mexicanas, y puede significar un nuevo revés para el castigado presidente Enrique Peña Nieto, aunque las muertes podrían estar relacionadas simplemente con un fraude en el servicio.
La pesquisa que dio con los cadáveres se produjo a partir de una denuncia anónima por malos olores que emanaban de un antiguo crematorio. Los cuerpos estaban preparados para su incineración y fueron aparentemente abandonados, informó la fiscalía regional. El fiscal Miguel Ángel Godinez reveló que no descarta la existencia de más cuerpos, pidió tiempo para precisar sexos y edades y cifró en 61 los cuerpos encontrados hasta ahora, aunque dejó abierta la chance de que «surgiera otro hallazgo».
En un país sobresaltado por historias de asesinatos y violencia, las autoridades buscan determinar la causa de las muertes. Los cuerpos fueron sacados en camilla, cubiertos con sábanas, y llevados al Instituto Forense local. Todos los responsables de funerarias de la región fueron llamados a declarar y se les ha pedido documentación para cotejar qué personas fueron enviadas al crematorio desde 2013 hasta ahora.
Según un comunicado de la Procuraduría de Justicia del estado de Guerrero, los delitos que se investigan son «contra el respeto a los cadáveres o restos humanos y contra las normas de inhumación y exhumación», así como «atentado contra los muertos» y otros delitos que resulten en las investigaciones.
La fiscalía de Guerrero indicó que entre los muertos hay mujeres, hombres y niños y que peritos realizan estudios forenses para determinar la causa y fecha de la muerte. Los cuerpos fueron llevados al servicio médico forense.
El estado de Guerrero es uno de los más violentos en México por la presencia de grupos criminales dedicados al tráfico de drogas, el secuestro y la extorsión. Fue en Guerrero, en la ciudad de Iguala, a unos 200 kilómetros de Acapulco, donde desaparecieron y presuntamente fueron asesinados el 26 de septiembre 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa tras ser detenidos por policías municipales y entregados al cartel de Guerreros Unidos.
Según el testimonio de algunos de los criminales detenidos desde entonces por ese caso, los jóvenes fueron asesinados y sus cuerpos quemados en un vertedero de la población vecina de Cocula. En tanto, los familiares de los jóvenes encabezaron el jueves una marcha multitudinaria en la Autopista del Sol, para reclamar la aparición con vida de los alumnos.
El fiscal Godínez reveló que en el inmueble donde estaban los cadáveres, situado en una zona de la periferia de Acapulco, se encontraron documentos que permitirán abrir varias líneas de investigación, y señaló que en las próximas horas la Procuraduría emitirá un comunicado para informar con mayor «precisión» sobre el hallazgo.
El sitio, denominado Cremaciones del Pacífico, había cerrado hace un año por quiebra. Los cadáveres estaban recubiertos con cal y algunos con sábanas blancas. Las autoridades llamaron a declarar a la presidenta de la Asociación de Funerarias estatal y a los responsables de todas las funerarias de Acapulco.








