La medida de fuerza nacional por 24 horas impulsada por las centrales sindicales opositoras al gobierno afecta a todos los transportes públicos, salvo alos taxis. Partidos y agrupaciones de izquierda realizaron piquetes en los principales accesos desde la provincia de Buenos Aires a la Capital Federal, y organizan una concentración en el Obelisco para marchar desde allí hasta el Ministerio de Trabajo. Bancos, comercios y supermercados atienden con normalidad.
El paro había sido lanzado solo por la Confederación Argentina del Transporte, pero más tarde se le sumaron las CGT que conducen Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, más la CTA Autónoma de Pablo Micheli, para concretar su segundo paro general en lo que va del año. Exigen una modificación en el Impuesto a las Ganancias, «paritarias libres», aumento de emergencia para los jubilados, devolución de los fondos adeudados a las obras sociales y por mayores medidas contra la inflación y la inseguridad.
El titular de la CAT, el transportista Juan Carlos Schmid, indicó que el paro cuenta con “una fuerte adhesión” y advirtió que si no se da lugar a los reclamos “los problemas se van a repetir”. Señaló que “cuando se llega a una medida de fuerza uno no puede menos que preocuparse” y consideró que esta instancia de protesta “muestra la incapacidad para trazar alternativas de parte del Ejecutivo”.
En una entrevista por radio Mitre, el sindicalista dijo que las paritarias presentan “dificultades para cerrar” debido a “la persistencia de la inflación y la combinación de la presión tributaria” y consideró que los reclamos “son de fácil resolución aunque no sea en los porcentajes que estamos diciendo”.
La huelga que se extenderá durante todo el día comenzó a la medianoche y afecta principalmente el transporte terrestre, aéreo y marítimo. Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires se ven numerosos taxis y autos particulares, donde la gente se trasladaba a sus trabajos.








