Compromiso social hacia el interior profundo. En Belén, al este de Laguna Blanca, después de atravesar 70 kilómetros de un difícil y hostil camino, se llega a Carachi, un pequeño paraje habitado por una comunidad originaria de la cultura diaguita calchaquí, donde las necesidades y carencias son innumerables.
Allí llegó un equipo de la secretaría de Vivienda, encabezado por el doctor Fidel Saenz, quien visitó la construcción y mantuvo contacto con los pobladores del lugar. El funcionario trasmitió a todos el mensaje y compromiso de la gobernadora Lucía Corpacci, rescatando el contenido social de la gestión de gobierno.
De esta manera, la secretaría de Vivienda, hace dos meses, creó una propuesta para los niños y la comunidad de Carachi: la edificación de un Salón de Usos Múltiples (SUM), con espacios para un comedor, aula, albergue para los maestros y distintos servicios.

Se desarrolló un proyecto basado en arquitectura bioclimática y energías alternativas, para permitir la intervención integral de los distintos organismos provinciales, para que en conjunto puedan estar presentes en este rincón inhóspito de Catamarca, brindando servicios sanitarios, educativos, culturales y deportivos. Y si bien la idea de un salón de usos múltiples implicaba un verdadero desafío para su construcción, por las inclemencias climáticas y geográficas y por las dificultades que imponen el traslado de los materiales, de los trabajadores y en general de los distintos recursos logísticos, finalmente después de mucho trabajo y planificación, la obra comenzó.
El propio titular de la Vivienda visitó la construcción y dialogó con los trabajadores de la empresa.
Pueblo ancestral
En Carachi, más de 20 familias viven en pequeñas viviendas de barro y piedra. Aún hoy, mantienen una forma de vida ancestral a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Una vida que se desarrolla bajo la inmensidad absoluta del paisaje al ritmo de las temperaturas extremas que se registran en invierno y verano, y con la costumbre de la violencia del viento, que diariamente sopla a más de 50 kilometros por hora.
Carachi tiene 45 niños en edad escolar, de los que sólo la mitad asistía hasta el año pasado a la escuela en la localidad de Aguas Calientes, a 30 kilometros de distancia, que eran recorridos a lomo de mula y, en algunos casos, a pie. Actualmente, ninguno concurre a clases por las dificultades que atraviesan, y la mayoría de los jóvenes abandonan el pueblo. Ante esta realidad de desamparo y desigualdad, la gobernadora Lucía Corpacci se comprometió a buscar una solución, que ya empezó a construirse.










