
El 25 de agosto de 1821, se proclamó la autonomía de la provincia de Catamarca, marcando un hito fundamental en la historia regional. Ese día, se disolvió la República de Tucumán y se eligió como primer gobernador al dirigente Nicolás Avellaneda y Tula.
La decisión se tomó en el marco de un Cabildo Abierto, con la participación de 54 ciudadanos —sacerdotes, militares, intelectuales, comerciantes y hacendados— junto a sus autoridades. Este acto democrático reafirmó el espíritu de libertad y autodeterminación del pueblo catamarqueño.
En su declaración, el Cabildo expresó que Catamarca era tan libre como cualquier otro pueblo de la Unión del Sud, y que, al igual que ellos, podía ejercer plenamente sus regalías y derechos.
Hoy, a 205 años de aquel acontecimiento, celebramos con orgullo la identidad, la historia y el legado de una provincia que supo alzar su voz y construir su propio destino.










