
Una seguidilla de hechos delictivos y violentos registrados en el Valle Central volvió a evidenciar el deterioro de la inseguridad en Catamarca. En pleno centro capitalino, durante la mañana, un hombre de 37 años de apellido Bazán fue aprehendido en avenida Güemes y 25 de Mayo tras irrumpir en una vivienda y agredir físicamente con una piedra al propietario de 41 años, quien lo descubrió dentro de su inmueble antes de dar aviso al SAE-911.
Este grave episodio de violencia urbana se sumó al incidente ocurrido en Valle Viejo, sobre el cruce de avenida Presidente Castillo y Eusebio Ruzo, donde un joven de 18 años a bordo de una motocicleta amenazó de muerte a efectivos motorizados del GAM-PAMPA al ser interceptado durante un control, debiendo ser reducido y trasladado a la Seccional de Villa Dolores a disposición de la Fiscalía del Distrito Este.
En paralelo a estos hechos flagrantes en la vía pública, la División Investigaciones desplegó un masivo operativo en el barrio Los Ejidos con diversas unidades especiales, que concluyó con el arresto de cuatro mujeres de apellidos Vera, Leiva y Cedrón, todas requeridas por la Fiscalía de Novena Nominación en el marco de una causa penal por el delito de daños.
La simultaneidad de estos procedimientos desnudó la disparidad de criterios en la asignación de recursos policiales. Mientras se movilizan grupos de elite para cumplir órdenes judiciales por roturas materiales en sectores puntuales, los vecinos de las arterias comerciales y vecinales céntricas quedan expuestos a intrusiones domiciliarias armadas y agresiones corporales a plena luz del día.
Desbalance operativo y fundados reparos hacia Raúl Jalil
La reiteración de asaltos y episodios de desacato callejero profundizó los cuestionamientos dirigidos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ministerio de Seguridad enfoque la presencia policial en operativos reactivos o concentrados en avenidas principales, mientras las barriadas periféricas y las chacras carecen de patrullajes preventivos continuos que frenen el avance del delito antes de que se produzcan heridos.
A este déficit de cobertura se suma la contradicción entre los anuncios de modernización del sistema de monitoreo y la realidad cotidiana de los frentistas, obligados a confrontar en soledad a los intrusos dentro de sus propias casas. Dirigentes vecinales señalan que las cuadrillas motorizadas llegan una vez consumado el daño físico, evidenciando la falta de un plan integral de disuasión que pacifique las calles del área metropolitana.
Los hechos acumulados en las últimas jornadas ratifican la preocupación generalizada frente a la inseguridad en Catamarca. Con agresiones a pedradas a dueños de casas, amenazas a patrullas motorizadas y operativos de choque que no resuelven la conflictividad diaria, la ciudadanía exige al Poder Ejecutivo provincial un rediseño urgente de las políticas preventivas para garantizar la tranquilidad de las familias.
Fuente: El Aconquija










