
Un procedimiento judicial rutinario en el departamento Fray Mamerto Esquiú derivó en el secuestro de veintiséis ejemplares botánicos de cannabis, un hallazgo imprevisto que vuelve a exponer la falta de controles en Catamarca. El operativo tuvo lugar a las 12:15 en una vivienda del barrio Juan XXIII, ubicada en la localidad de San Antonio, donde numerarios de la División Delitos Culturales y Ambientales acudieron para ejecutar una manda procesal ordenada por la Fiscalía de Instrucción N° 2.
Durante la inspección del predio, los efectivos policiales observaron en el patio exterior ejemplares vegetales con rasgos compatibles con Cannabis Sativa. Al advertir el cultivo en desarrollo dentro del inmueble habitacional, los uniformados suspendieron las medidas originales y convocaron de urgencia a las divisiones especializadas de la fuerza provincial para resguardar las pruebas materiales y asegurar el perímetro del terreno.
Minutos después, peritos de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia intervinieron en el lugar para verificar los ejemplares y labrar las actuaciones técnicas correspondientes. Tras las confirmaciones preliminares, los agentes confiscaron formalmente un total de 26 plantines de marihuana y dieron participación al Juzgado Federal en turno, organismo que asumió la jurisdicción formal sobre la causa para avanzar con las directivas procesales pertinentes.
El descubrimiento fortuito dentro de una propiedad residencial pone de relieve cómo los cultivos ilegales proliferan en los departamentos del Valle Central sin detección previa de las áreas investigativas. Solo a partir de un mandato judicial tramitado por una causa penal ajena al narcotráfico, el personal policial pudo desmantelar una plantación doméstica que crecía a la luz del día en una zona netamente urbanizada.
Secuestros casuales, ausencia de prevención y el rol del Ministerio de Seguridad
La reiteración de operativos fortuitos interpela directamente la operatividad del Ministerio de Gobierno, Seguridad y Justicia de la gestión del gobernador Raúl Jalil. Mientras las autoridades promocionan operativos viales de rutina sobre avenidas principales para retener ciclomotores, las áreas de inteligencia preventiva exhiben una notoria carencia de patrullajes en barrios periféricos, permitiendo que actividades ilícitas se desarrollen en viviendas familiares sin alertas de los organismos estatales.
Esta pasividad oficial evidencia una marcada descoordinación entre las dependencias provinciales y las fuerzas federales para perseguir el tráfico de estupefacientes a nivel barrial. Lejos de instrumentar un plan integral de fiscalización en los departamentos periféricos como Fray Mamerto Esquiú o Valle Viejo, los organismos públicos provinciales intervienen de forma puramente reactiva cuando los delitos ya se encuentran instalados en la trama comunitaria.
El procedimiento realizado en San Antonio vuelve a instalar las quejas vecinales por la falta de controles en Catamarca. Con plantaciones clandestinas descubiertas por casualidad en vecindarios residenciales y una estructura de seguridad enfocada en trámites administrativos, la ciudadanía reclama patrullajes continuos y políticas investigativas firmes para frenar la expansión del mercado de sustancias prohibidas en toda la provincia.
Fuente: El Aconquija










