El presidente Javier Milei ratificó en París su compromiso con el equilibrio fiscal y aseguró que esa política continuará mientras permanezca al frente del Gobierno. Lo hizo durante una exposición ante empresarios e inversores, en el cierre de la Argentina Week, donde repasó las principales medidas económicas implementadas desde el comienzo de su gestión.

“Les doy mi palabra: mientras yo esté en la silla eléctrica, que es la Presidencia argentina, el equilibrio fiscal se seguirá existiendo”, afirmó durante su presentación en la sede del Automóvil Club de París.

En ese marco, destacó la reducción del gasto público y sostuvo que durante el primer mes de su administración se produjo un recorte del 30%. También atribuyó parte del resultado económico al trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, a quien definió como el “arquitecto del milagro”.

Otro de los aspectos que resaltó fue el proceso de desregulación impulsado por el Gobierno. Según indicó, desde el inicio de la gestión se llevaron adelante unas 18.000 desregulaciones, una tarea que vinculó con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

La estrategia fiscal, además, fue presentada como una condición para impulsar el crecimiento. “Toda la ingeniería de crecimiento, en el fondo, trata de cómo genero ahorro y ese ahorro lo transformo en inversión”, explicó.

Críticas al sistema de asistencia social

La exposición también incluyó cuestionamientos al esquema de intermediación que, según describió, funcionaba en la distribución de los planes sociales. En ese contexto, volvió a utilizar la expresión “gerentes de la pobreza” para referirse a quienes intervenían en la administración de esos recursos.

De acuerdo con su planteo, la eliminación de esa intermediación permitió que una mayor proporción de los fondos llegara directamente a los beneficiarios. Como parte de ese proceso, mencionó los incrementos registrados en la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar en relación con la canasta básica.

“Antes la gente le pedía planes sociales; ahora le pide trabajo. Eso es un gran avance”, sostuvo al describir el efecto que atribuyó a las modificaciones aplicadas por su administración.

La evolución de los mercados

La situación financiera argentina también formó parte de la exposición. En ese momento, el riesgo país había alcanzado los 636 puntos, con una suba del 4,8%, mientras que el índice Merval registraba una caída del 3,2%. En Wall Street, los ADR de empresas argentinas mostraban descensos de hasta el 5,5%.

Frente a ese escenario, la explicación oficial apuntó a las “convulsiones internacionales”. La expectativa expresada durante el encuentro fue que, una vez superada esa volatilidad, el riesgo país vuelva a descender.

También planteó un escenario de mayor crecimiento económico en caso de conseguir la reelección y sostuvo que, en ese eventual segundo mandato, se aceleraría el ritmo de expansión.

La comitiva argentina en Francia

La agenda en París incluyó además un reconocimiento del Foro Económico de París, que distinguió al Presidente como “economista más influyente del mundo”. Al recibir el premio, agradeció al economista Philippe Aghion y se refirió a las dificultades que implica ejercer la Presidencia.

La delegación argentina estuvo integrada, entre otros, por los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Ignacio Torres (Chubut), Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Marcelo Orrego (San Juan), Leandro Zdero (Chaco), Claudio Vidal (Santa Cruz), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Juan Pablo Valdés (Corrientes), además de la vicegobernadora de Córdoba, Myriam Prunotto.

Los mandatarios provinciales participaron también de un encuentro bilateral entre Milei y el presidente francés, Emmanuel Macron. Al finalizar sus actividades en el país europeo, el jefe de Estado agradeció el acompañamiento de los gobernadores y planteó que el objetivo de “hacer a la Argentina grande nuevamente” debe quedar por encima de las diferencias partidarias.