Ayer al mediodía se solucionó el problema salarial entre el Ejecutivo municipal y sus trabajadores. Se reunieron para acordar el interventor del municipio, el apoderado legal Diego Caparena, el secretario de Gobierno Hernán Martel, el intendente Raúl Jalil y un representante de cada sector de la comuna. Tras idas y vueltas se acordó incrementar equitativamente el sueldo de todos los empleados a $1600 pesos. Además, romperán el antiguo sistema de “horas extras”.
“Los empleados querían que lo anulemos. Nosotros estamos dispuestos porque era perverso, dependía de un director. Uno tiene 80 directores, entonces no puede controlar la magnitud de la comuna, que tiene 6 mil empleados”, manifestó Jalil.
Explicó que se puso a disposición un fondo que está comprendido con el monto que tenían pensado aumentar: “$2.300.000 más el $1.600.000 que gastamos en horas extras”. Además, comentó que los empleados colaborarán con la reorganización del municipio porque comenzarán a trabajar con francos compensatorios (no lo deciden ellos sino la comuna cuando los requiera).
En el mismo contexto, el administrador informó a El Esquiú.com que se enviará una ordenanza para tratarse antes de fin de año y ratificó: “Vamos a dar un ingreso de $1600 todos los meses entre el 15 y el 30 de cada uno a partir del salario de enero”.
Finalmente, el intendente comunicó que se acordó conformar una comisión para regular la disparidad entre los trabajadores y que se puso un tope en los sueldos: un 80% por ciento del sueldo de un funcionario de administración. “Esto viene a achicar la brecha por la inflación que existe”, concluyó.