La incorporación de un manuscrito íntimo al expediente judicial por el matricidio de La Chacarita volvió a conmover a la sociedad y expuso el trasfondo de la salud mental en Catamarca. Se trata de una carta redactada en mayo de 2019 por la víctima, Norma Beatriz Tula, dirigida a su hijo Marcelo Joaquín Tula al cumplir 15 años. El texto, revelado tras conocerse el informe del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF), dejó al descubierto el prolongado deterioro vincular y las tempranas advertencias maternas sobre el rumbo conductual del joven siete años antes del trágico desenlace.

En las líneas rescatadas por la investigación judicial, la mujer describió con dolor el rechazo afectivo cotidiano y expresó sentirse una madre fracasada ante actitudes que definía como caprichosas y descarriadas. Entre los tramos más desgarradores del escrito, la víctima le reprochaba a su hijo haberse cansado de sentir miles de heridas y le suplicaba que no perdiera el tiempo en un camino torcido, cerrando con una frase premonitoria que estremece a los investigadores: ni viva ni muerta voy a dejar de ser tu mamá.

El documento cobró especial relevancia procesal al contrastarse con los resultados de la junta médica forense, la cual determinó por unanimidad que el imputado atravesaba un brote psicótico agudo con delirio persecutorio al momento del hecho. De acuerdo con las pericias psiquiátricas, el joven de 22 años sufrió una anulación absoluta de su capacidad de comprensión, afirmando en las evaluaciones que no reconoció a su madre y que creía estar defendiéndose de la muerte que venía a buscarlo.

La reconstrucción fiscal del crimen, ocurrido el pasado 19 de julio en una vivienda de la calle Carlos de la Vega, detalla un nivel de agresión extrema en una habitación utilizada como depósito. La acusación sostiene que, tras un forcejeo inicial, el joven asestó 23 puñaladas en el rostro y 24 en el cuello con un cuchillo tipo Tramontina, continuando el ataque con elementos contundentes antes de lavarse las manos, cambiarse de ropa y trasladarse hacia la Catedral Basílica para pedir auxilio.

Alertas tempranas en el hogar y el atraso de las respuestas institucionales

El contenido de la carta desnuda una dolorosa realidad intrafamiliar que se extendió durante años sin contar con dispositivos estatales de detección e intervención oportuna. Aunque el informe interdisciplinario orienta el proceso judicial hacia la inimputabilidad bajo el artículo 34 del Código Penal y dispone la internación del acusado en el Hospital San Juan Bautista, el caso visibiliza la soledad de las familias que observan signos de perturbación psíquica sin encontrar canales de contención en la salud pública.

Esta falta de articulación preventiva comunitaria contrasta con las declaraciones de las propias autoridades sanitarias provinciales, quienes admitieron recientemente que los índices locales superan la media nacional y reconocieron la necesidad de coordinar acciones entre ministerios y municipios. Sin embargo, en los barrios periféricos y centros de atención primaria del Valle Central persiste la escasez de gabinetes interdisciplinarios permanentes capacitados para intervenir ante conductas de riesgo antes de que acontezcan hechos irreparables.

El desenlace fatal en La Chacarita y las desgarradoras palabras de la víctima interpelan de forma directa el abordaje de la salud mental en Catamarca. Con una causa penal que evidencia signos de alarma ignorados durante años, efectores hospitalarios que intervienen cuando la tragedia ya se consumó y familias desamparadas ante crisis conductuales severas, el Estado provincial enfrenta la demanda urgente de fortalecer la prevención territorial para evitar que el sufrimiento silencioso en los hogares termine en desenlaces irreversibles.

Fuente: El Aconquija

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Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.