
La seguidilla de asaltos a viviendas habitadas, ataques a sedes de servicios públicos y agresiones a efectivos policiales agudizó la preocupación vecinal ante la ola de inseguridad en Catamarca. En una sola jornada, episodios de gravedad registrados en el departamento Valle Viejo y en distintos barrios de la Capital provincial evidenciaron la vulnerabilidad ciudadana y el repliegue preventivo en Catamarca.
El hecho de mayor conmoción ocurrió en Pozo del Mistol, sobre la calle Tristán Lobo, donde un delincuente forzó el ingreso a una propiedad mientras un niño de 12 años se encontraba solo jugando a los videojuegos. El padre del menor detectó la intrusión a través de una alerta remota en su celular mientras compraba en un comercio cercano, lo que permitió que la víctima se resguardara antes de que el asaltante escapara con una computadora y dispositivos electrónicos.
La vulnerabilidad patrimonial también afectó a la infraestructura de servicios básicos en el conurbano capitalino. En las inmediaciones de Valle Chico, sobre la avenida Los Minerales, dos hombres de 29 y 49 años fueron aprehendidos tras vulnerar el perímetro de una planta de bombeo de Aguas de Catamarca SAPEM para sustraer equipamiento electromecánico indispensable para la provisión del suministro vecinal.
A estos robos se sumó un dramático episodio de violencia en el barrio Mi Gauchito, donde una joven de 22 años se atrincheró en una vivienda ajena y agredió a trompadas a un Oficial Subinspector de Policía. Paralelamente, uniformados de la Comisaría Novena recuperaron un Renault 12 robado en el sur, mientras que operativos de tránsito debieron secuestrar 40 motocicletas y retener un rodado con pedido judicial de secuestro.
Desborde delictivo en los barrios y la ola de inseguridad en Catamarca
La repetición sistemática de hechos contra la propiedad privada reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios y familias autoconvocadas fustigan que el Ministerio de Seguridad publicite la entrega de sirenas urbanas en lugar de garantizar patrullajes reales y efectivos en las calles, dejando a los vecinos desprotegidos ante delincuentes que atacan propiedades habitadas a escasos metros de arterias principales.
A este déficit preventivo se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de modernización tecnológica y la desprotección concreta que padecen los hogares de trabajadores en las cuatro avenidas. Residentes de Valle Viejo y de la periferia capitalina remarcan que episodios como el asalto millonario a un jubilado en Sumalao y las pedradas en el barrio Ermita confirman la falta de móviles suficientes y la ineficacia de los cuadrantes policiales existentes.
La sucesión de viviendas vulneradas y agresiones a uniformados ratifica la urgencia de frenar la ola de inseguridad en Catamarca. Con menores en estado de shock por asaltos domiciliarios e instalaciones públicas blanco de saqueos, la sociedad civil exige al Poder Ejecutivo provincial un rediseño operativo inmediato que devuelva la presencia policial a las calles y garantice la integridad de todas las familias catamarqueñas.
Fuente: El Aconquija










