La gobernadora de la provincia, Lucía Corpacci, encabezó anoche el acto de inauguración de la Casa de la Cultura, en la antigua residencia del gobernador Octaviano Navarro.
Acompañada de su gabinete, el intendente de la Capital, Raúl Jalil; su par de Valle Viejo, Natalia Soria; legisladores nacionales y provinciales, además de familiares de Navarro, la primera mandataria destacó el trabajo realizado para recuperar uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.
Luego de la apertura del acto y la entonación de los Himnos Nacional y de Catamarca, los discursos de la ocasión estuvieron a cargo de la secretaria de Cultura de la provincia, Patricia Saseta, como así también de la jefa de Estado, quien puso de resalto los trabajos que se llevaron a cabo desde el año pasado para recuperar la antigua casona.
El evento tuvo, además, diversas representaciones artísticas en el escenario.
Luego, las autoridades procedieron al tradicional corte de cintas y recorrieron cada uno de los espacios internos, en los que el visitante podrá conocer sobre la historia de la provincia, sus distintas producciones, artesanías y bellezas naturales.
Incluso se instaló una sala de micro cine, en la cual se proyectarán producciones locales, relacionadas con la provincia.
El propósito de la Casa de la Cultura, tal como lo sostienen sus responsables, es que se convierta en un sitio de referencia, no solo de la ciudad y su historia, sino también de la provincia para que el visitante, sobre todo el turista, pueda tener acceso a la información sobre los lugares que pueda visitar en el interior.
En el año 1996, la antigua casa del General Navarro, ubicada en San Martín al 500, fue expropiada por ley, con el propósito de convertirla en la Casa de la Cultura.
El rescate de la historia de la casa, a través de las personas que la habitaron y los usos que tuvo a lo largo de más de 100 años en que fue habitada, atraviesa el recorrido y se puede ver no solo en los espacios que recuerdan la vida cotidiana de la familia de Octaviano Navarro, sino también en aquellos que evocan la historia de la confitería La Esmeralda que, durante 60 años, funcionó en el lugar.
En lo sucesivo albergará exposiciones visuales, ciclos de música, de teatro, de poesía, presentaciones de libros, entre otras.








