
El deterioro de los salarios científicos en Catamarca vuelve a abrir un debate sobre las condiciones en las que trabajan docentes, investigadores y profesionales vinculados con el sistema universitario y científico. Los datos difundidos a nivel nacional muestran una fuerte pérdida del poder adquisitivo en el sector desde noviembre de 2023, mientras en Catamarca la discusión adquiere una dimensión propia por los reclamos que atraviesan a la Universidad Nacional de Catamarca (UNCA) y por la necesidad de fortalecer la cooperación académica con otras instituciones.
Según el informe elaborado por el Grupo EPC citado por El Ancasti, los salarios del CONICET acumularon una caída real del 40,5% desde noviembre de 2023. En el mismo período, los trabajadores de ciencia agrupados en el SINEP perdieron un 32,1% y las remuneraciones de las universidades nacionales retrocedieron un 23,8%. El dato muestra que el problema no se limita a un sector específico, sino que alcanza a distintas áreas vinculadas con la investigación, la docencia y el funcionamiento del sistema científico nacional.
La situación también tiene un impacto concreto sobre las universidades. Durante esta semana, docentes universitarios iniciaron nuevas medidas de fuerza y reclamaron la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, especialmente en lo referido a actualización salarial, becas y recursos para el funcionamiento de las casas de altos estudios. En Catamarca, la medida alcanza a trabajadores de la UNCA y a sus escuelas preuniversitarias, en un escenario donde el gremio docente denunció una pérdida salarial acumulada de entre el 30% y el 35% para recuperar el poder adquisitivo.
Salarios científicos en Catamarca: el desafío para la UNCA y la política provincial
El contexto adquiere otra dimensión si se observa que, según la información disponible, Catamarca y la UBA rubricaron un convenio para fortalecer la cooperación académica. La iniciativa muestra la importancia que tiene para la provincia sostener vínculos con instituciones universitarias y ampliar sus capacidades académicas, pero al mismo tiempo expone una tensión: la expansión de proyectos y acuerdos de cooperación convive con un sistema universitario cuyos trabajadores reclaman una recomposición de ingresos y mayores recursos para funcionar.
En julio, los docentes e investigadores de las universidades nacionales volvieron a perder poder adquisitivo: el informe señala una caída real del 2,1% durante ese mes. El retroceso se produjo después de que en junio se registrara el primer aumento real en 25 meses. Para el sector universitario, el problema no es solamente la pérdida acumulada, sino la dificultad para consolidar una recuperación salarial que permita sostener la actividad académica y científica en el tiempo.
En el caso de Catamarca, estos números nacionales deben ser leídos junto con los reclamos que atraviesan a la UNCA. El conflicto docente no se reduce a una discusión salarial: también involucra becas, financiamiento y condiciones para sostener las actividades educativas. José Vera, secretario adjunto del Gremio Docente Universitario, señaló que los trabajadores vienen reclamando una recomposición desde diciembre de 2023 y estimó que el deterioro salarial se ubica en torno al 30% o 35%. Son reclamos que colocan el financiamiento universitario en el centro de la discusión pública provincial.
El desafío para Raúl Jalil y el Gobierno de Catamarca aparece, por ahora, más como una cuestión política que como una responsabilidad directa por la caída salarial informada. Los datos disponibles atribuyen el deterioro a la evolución de los salarios frente a la inflación en el sistema científico y universitario nacional, por lo que no corresponde responsabilizar al Gobierno provincial por esas cifras. Sí resulta pertinente discutir qué lugar ocupa la ciencia y la universidad en la agenda provincial cuando la propia Catamarca busca fortalecer la cooperación académica y, simultáneamente, sus docentes universitarios atraviesan un conflicto por ingresos y financiamiento.
El problema tiene además una dimensión de largo plazo. El informe sostiene que los salarios universitarios se encuentran cerca del piso registrado en 2003 y 42 puntos por debajo del máximo alcanzado en 2011. Para una provincia que participa de iniciativas de cooperación académica y cuenta con una universidad nacional, el deterioro plantea una pregunta difícil de esquivar: qué condiciones tendrá Catamarca para formar, retener y desarrollar trabajadores vinculados con la investigación y la educación superior si los ingresos continúan perdiendo frente a la inflación.
Por eso, los salarios científicos en Catamarca pueden convertirse en un tema de debate público más amplio que el conflicto salarial puntual. La información disponible no permite afirmar que exista una política provincial de ajuste sobre investigadores o docentes universitarios, pero sí muestra una combinación concreta de factores: fuerte pérdida salarial en el sistema científico nacional, reclamos docentes en la UNCA, dificultades vinculadas con el financiamiento universitario y, al mismo tiempo, iniciativas para ampliar la cooperación académica. Esa tensión obliga a discutir no solo cuánto se paga hoy, sino también qué prioridad tiene la educación superior y la producción de conocimiento en el futuro de Catamarca.
Fuente: El Aconquija










