
Las crecientes tensiones en el sistema educativo provincial y la falta de respuestas financieras desataron un extendido descontento gremial y académico. Dirigentes docentes y autoridades universitarias expusieron las severas dificultades operativas que atraviesan los establecimientos bajo la gestión de Raúl Jalil.
El detonante más reciente provino del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Catamarca, cuyo secretario general, Juan Godoy, denunció que existen educadores con hasta dos años de prestación continua sin percibir sus salarios. El gremio exigió la reapertura urgente de paritarias ante el impacto inflacionario en la gestión de Raúl Jalil.
A este panorama se suma el reclamo formulado durante la quinta Marcha Federal Universitaria, donde el rector de la Universidad Nacional de Catamarca, Oscar Arellano, advirtió sobre el riesgo inminente de no poder sostener las funciones básicas en 2027. La paralización de titularizaciones y el congelamiento de las becas Progresar en 35.000 pesos profundizan el malestar estudiantil.
En paralelo, la crisis pedagógica quedó al descubierto tras los datos del Observatorio de Argentinos por la Educación, que revelaron que apenas 19 de cada 100 jóvenes de 15 años alcanzan los saberes básicos de Lectura y Matemática a tiempo. El indicador expone un deterioro continuo frente al 26 por ciento registrado en 2009.
Conflicto salarial y severos reproches al Ministerio de Educación
Las mayores observaciones del sector gremial apuntaron contra la ministra de Educación y Trabajo, Verónica Soria, por la acumulación de expedientes paralizados y la falta de actualización de los haberes. Cuestionan que las dependencias provinciales mantengan haberes atrasados mientras los docentes deben destinar gran parte de sus ingresos al transporte para dar clases.
De igual manera, referentes académicos criticaron la falta de partidas provinciales extraordinarias para mitigar el desfinanciamiento universitario y evitar el abandono en las aulas. Reprocharon que el Ejecutivo mantenga una postura pasiva ante el congelamiento de los recursos y la pérdida del poder adquisitivo de docentes y no docentes.
La acumulación de reclamos por salarios adeudados, presupuestos insuficientes y bajos resultados de aprendizaje evidencia un profundo estancamiento en las políticas públicas. Ante el agravamiento del conflicto en las escuelas y facultades, la comunidad educativa exige medidas urgentes a la gestión de Raúl Jalil.
Fuente: El Aconquija










